19. 02. 2008
El otro día me di cuenta de que hay un montón de libros que merecen la pena y de los que ya apenas se habla porque no están de actualidad. Parece como si pasados un tiempo, y si no son grandes clásicos de la literatura, cayesen en el olvido. Y es una pena.
Así que he decidido poco a poco ir hablándoos de libros que, de un modo u otro me han dejado huella, libros para leer y releer, libros para recordar… ¿Quién no nombraría una larga lista de novelas quepo una u otra causa le dejaron huella?
Algunos siguen reeditándose al cabo de los años (como “Momo” de Michael Ende), otros llevan descatalogados desde hace demasiado tiempo (por ejemplo “Aquel país lejano”, de Nevil Shute), unos han sido superventas (es el caso de “Malena es un nombre de tango”, de Almudena Grandes), otros han pasado desapercibidos en el amplio mercado editorial a pesar de haber ganado algún premio más o menos importante (entre otros, “Querido Corto Maltés”, de Susana Fortes). Les hay que me hacen llorar a lágrima viva ( como “La voz dormida”, de Dulce Chacón) y les hay para reír a mandíbula batiente (“Don Camilo”, de Giovanni Guareschi, es uno de ellos). Libros protagonizados por ancianos (es el caso de “La sonrisa etrusca”, de José Luis Sampedro) o por niños (como “Celia”, de Elena Fortún).
Unos nacieron de la mano de reconocidos autores (“La casa de los espíritus”, de Isable Allende) y otros son obra de autores desconocidos o anónimos (“Papelucho”). Algunos que leí prestados y nunca volví a encontrar (por ejemplo “En tiempos de las mariposas”, de Julia Álvarez) u otros que conservo en casa para poder releerlos (es el caso de “La flaqueza del bolchevique“, de Lorenzo Silva). Libros que leí de niña (“Diario” de Ana Frank es uno de ellos) o que he descubierto recientemente (“Crepúsculo”, de Stephanie Meyer).
Son tantos qué no puedo nombrarlos todos ahora (“Diabulus in música“, “La vida sale al encuentro“, “El sueño de Joanna“, “Amor, curiosidad, prozac y dudas“, “Nación Prozac“, “La ley de la calle“, “Trilogía irlandesa”, “Orgullo y prejuicio” son los primeros que me vienen a la mente de una larguísima lista) ) , pero que quiero ir compartiendo con vosotros poco a poco, porque creo que merece la pena seguir hablando de ellos y darlos a conocer a quien no haya tenido la suerte de haberlos disfrutado.