Diario de una mujer sencilla (30-10-2009)

30. 10. 2009


Para Hoy (30-10-2009)
Afuera de mi ventana… un sol espléndido, el cielo azul, y a lo lejos los árboles que lucen en verdes apagados, castaños, dorados, cobrizos…
Estoy pensando… en lo inusual del tiempo, en algunos planes para el fin de semana.
De los lugares donde aprendemos… una salida campestre siempre está llena de sorpresas y cosas nuevas.
Me siento agradecida por… algunas cosas que van saliendo bien.
Desde la cocina… aún huele a las castañas que asé para el desayuno.
Que traigo puesto… pantalón deportivo gris, camiseta de manga larga blanca, pantuflas.
Estoy leyendo… desde que terminé “lo que dicen tus ojos” , que me encantó, aún no he cogido otra novela.
Lo que espero… que algunos proyectos vayan tomando forma.
Estoy creando… alguna cosita para guardar y ordenar mis fotos.
Estoy escuchando… he quitado las noticias, nunca dan una buena.
Por toda la casa… seguimos con el si pero no del tiempo y de la ropa. Parece ya algo habitual.
Una de mis cosas favoritas… dormir toda la noche del tirón.
Algunos planes para el fin de la semana… a la foto me remito.
Aquí está una foto que pensé compartirles:



Arroz con pollo

29. 10. 2009


Hoy quería preparar un plato de arroz sencillito y ligero y salió sin darle muchas vueltas este arroz con pollo.

Ingredientes:

1 pechuga de pollo
250gm de arroz
¼ pimiento rojo
¼ pimiento verde
¼ pimiento amarillo
3 dientes de ajo
vino blanco
1Cd aceite de oliva
pimienta negra
guindilla de cayena
orégano
sal

Preparación:

Cortar el pollo en tiras no muy finas y reservar.

Lavar y secar los pimientos y cortarlos en tiras. Pocharlos suavemente en una paella con el aceite de oliva, la guindilla picadita y un pellizco de sal.

Pelar los ajos y picarlos groseramente: añadirlos a la paella, al igual que las tiras de pollo ya salpimentadas. Rehogar unos instantes y añadir el arroz. Remover hasta que el arroz transparente, entonces poner el doble de agua que de arroz, un pellizquito de orégano y un chorretón de vino blanco. Cocinar hasta que el arroz esté en su punto.

Retirar del fuego, reposar dos minutos y servir recién hecho.



Lo que dicen tus ojos, de Florencia Bonelli

28. 10. 2009


Acabo de terminar una novela preciosa, una historia cautivadora que aúna aventura, amor y pasión fruto de la pluma de la autora argentina Florencia Bonelli: “Lo que dicen tus ojos”.

La trama comienza en enero de 1961, en pleno verano austral, y está protagonizada por la joven Francesca de Gecco, una chica que es hija de la cocinera de una adinerada familia y que recientemente ha comenzado a trabajar en el periódico que dirige su padrino y mentor (el tío Fredo). Pero la vida apacible y tranquila de Francesca cambia cuando sufre un terrible desengaño amoroso. Para poner tierra de por medio y tratar de curar su corazón herido, Francesca, aconsejada por el tío Fredo, no duda en aceptar un trabajo en la embajada Argentina en Ginebra.

Lo que Francesca no imagina es que Ginebra es tan sólo la primera etapa de un viaje que la lleva a la exótica y desconocida Arabia Saudí, a un país y una cultura que la muchacha no comprende, y que será allí, en ese país que parece tan inhóspito y apartado del mundo que ella conocía hasta entonces, donde conocerá lo que es de verdad el amor.

La novela me ha encantado, con su toque de exotismo y de drama, en una emocionante historia de amor cargada de impedimentos (de clase, de raza, de religión, de educación…) pero llena de pasión y fuego, protagonizada por lo que podríamos llamar una chica corriente y un hombre realmente subyugante.

Aunque la historia transcurre hace casi cincuenta años, los temas que trata son totalmente actuales (no me refiero sólo a la parte romántica de la trama) y están escritos de tal modo que una se deja llevar por la historia de principio a fin sin poder desconectar de ella, envuelta en la trama.

A mi me ha encantado y espero que quien se anime a leerla disfrute con su lectura tanto como lo he hecho yo.

La novela está publicada en España por Punto de lectura, consta de 527 páginas y su precio es de 5,95 euros.



¿Regalar comida casera?

27. 10. 2009


Muchas de las personas que leéis este blog sois muy aficionadas a la cocina y es por eso que me he animado a escribir sobre esto. Y es que últimamente me estoy dando cuenta de lo que se agradece la comida casera, un regalo que quizá no nos atrevamos a hacer con frecuencia pero que suele ser siempre muy bien recibido.

Seguro que muchos os habéis fijado en películas y series de televisión anglosajonas que cuando una persona se muda a su nuevo hogar los vecinos se dan a conocer al tiempo que le ofrecen una comida casera (un pastel de carne, una tarta de elaboración propia, unas galletas hechas siguiendo una receta familiar, etc…) al igual que ocurre en los funerales, cuando nace un bebé o hay alguien enfermo. Si lo pensamos es algo totalmente lógico: quien acabe de mudarse aún no tiene las fuerzas ni a mano los utensilios para preparar una saludable comida casera, los familiares que acaban de perder a un ser querido no se preocupan de su alimentación a pesar de ser algo importante, cuando nace un bebé la madre está demasiado ocupada (y en muchas ocasiones agotada y agobiada ) para ponerse a cocinar, y un enfermo debería comer de forma más sana y natural que nunca aunque seguramente no se encuentre en condiciones de trajinar en la cocina y acabe evitando comer o recurriendo a cualquier precocinado de poca calidad.

Así pues, ¿no os parece que en estos casos la comida casera se aprecia más que nunca? Entonces, y si queremos tener un detalle de cariño, ¿por qué siempre recurrimos a regalos que muchas veces son más costosos para quien los compra que valiosos para quien los recibe?

A un amigo o familiar enfermo seguramente le carguen las visitas largas y no esté para comer bombones o esté harto de llenar la casa con ramos de flores que no se siente con fuerza para cuidar, pero seguro que aprecia y le alegra  una breve visita y  una apetecible comida casera que además le solvente un problema doméstico.

Pero regalar comida casera es algo que puede hacerse en muchas ocasiones. ¿Qué hay del cariño con que una madre te da un tupper de croquetas o de cocido casero? Bueno, pues lo mismo pueden agradecerlo los abuelos que ya están un poco mayores para manejarse entre fogones a diario, el amigo de buen comer al que no se le da bien la cocina, la vecina que está haciendo obra en casa y no puede usar su cocina o la compañera de trabajo que anda de cabeza con el tiempo porque tiene un hijo o un padre hospitalizado, por ejemplo.

¿Y qué me decís de esos amigos o familiares que están pasando por un mal momento económico? Quizá uno tenga vergüenza de dar y el otro vergüenza de recibir, o ambos pudor de hablar del tema, pero nadie se va a negar a aceptar una visita que llega con un bizcocho, una empanada o  una tarta hecha por ella misma o con un par de botes de la conserva que hayamos hecho el día anterior en tarros bonitos y bien decorado.

Si las personas que somos aficionadas a la cocina disfrutamos cuando tenemos invitados a la mesa, también podemos disfrutar preparando una comida casera con todo el cariño para alguien que sabemos también se va a sentir feliz al recibirla. ¿Qué pensáis al respecto?



Ensalada de zanahoria y bacalao ahumado

26. 10. 2009


Esta ensalada se prepara en escasos cinco minutos y está buenísima. No necesita sal añadida porque entre el bacalao ahumado y las pipas fritas y saladas ya le aportan la sazón suficiente.

Ingredientes:

6 zanahorias grandes pero tiernas
80gm de bacalao ahumado
2Cd pipas de girasol peladas, fritas y saladas
6ct aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Pelar y despuntar las zanahorias. Con un pelador hacer cintas de la carne de las zanahorias y repartirlas en cuatro platos llanos.

Cortar el bacalao ahumado en tiras y repartirlo sobre las zanahorias. Sobre ello añadir las pipas.

Aderezar las ensalada tan sólo con el aceite, en hilo fino o en spray.



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