El corazón helado, de Almudena Grandes
24. 11. 2009
Hace pocos días comentaba Cris (aquí) que estaba leyendo “El corazón helado”, de Almudena Grandes. Por esos días se estrenó la versión cinematográfica de otra novela de la autora madrileña, “Castillos de cartón”. Justamente esta última es la que busqué en la biblioteca, pero no estaba, en cambio tenían la primera y como aún no lo había leído y esta autora normalmente me encanta (“Malena es un nombre de tango” es uno de mis libros favoritos), no dudé en cogerlo prestado.
Madrid, 2005. Álvaro Carrión, profesor universitario de física de 40 años, acude al entierro de su padre, Julio Carrión, de 83 años, adinerado empresario hecho a si mismo, quien ha fallecido de un ataque al corazón. En una ceremonia íntima a la que sólo acuden unas pocas personas, la presencia de una atractiva y solitaria mujer le llama la atención. Al terminar el entierro indaga entre su madre y sus hermanos sobre quién puede ser esa mujer, pero nadie se ha fijado en ella excepto su sobrino de 14 años. Pocos días después, Álvaro descubre que esa mujer se llama Raquel Fernández Perea, tiene 35 años y al parecer fue la última amante del fallecido Julio Carrión.
Álvaro y Raquel no debían haberse conocido. Ninguno de ellos lo esperaba y sin embargo, la atracción que surge entre ellos es innegable. Sin esperarlo, sin pretenderlo, comienzan una curiosa relación, pero las cosas no son nada fáciles porque las familias de ambos tienen cuentas pendientes del pasado que vienense muchos años atrás, nacidos algunos en la Guerra Civil y más allá. Así, Álvaro y Raquel irán descubriéndose a si mismos, al otro y las viejas historias que les unían, de alguna manera, antes de conocerse.
Esta compleja novela de Almudena Grandes es intensa, engancha desde las primeras líneas, está cargada de personajes y situaciones reales, de historias tan verdaderas que parecen ficticias, de un pasado que aún pesa en muchas familias, a muchas personas, y que otras tantas han olvidado. Es una novela larga (consta de 933 páginas y abarca más de 70 años de historia), una novela conmovedora, una novela escrita desde el corazón en ocasiones, desde las tripas en otras, porque algunas situaciones, algunas historias, no pueden contarse de otro modo.
No quiero extenderme apenas nada, ni desvelar ni una sola pista, porque os recomiendo leerla e irla descubriendo poco a poco, página a página. Merece mucho la pena.
Está editada por Tusquets y su precio es de 25 euros.


15 Comments to “El corazón helado, de Almudena Grandes”
Me encanta Almudena Grandes, creo que escribe sobre las relaciones humanas como nadie lo hace en este país.
Besotes!!!
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Noviembre 25th, 2009 at 10:00 pm
La verdad es que a mi me encantan toda la verdad que encierran siempre sus personajes, tan reales, con sus virtudes, sus defectos, sus debilidades, sus sueños… tan alejados de arquetipos que realmente parecen de carne y hueso.
Besos.
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Hola, Marhya, no conocía tu blog, pero creo que me va a gustar mucho, la cocina y la literatura son dos de mis aficiones favoritas.
El corazón helado lo leí hace algún tiempo y me gustó muchísimo, creo que es una novela que nos ayuda a entender una de las partes más dolorosas de nuestra historia. Una recomendación estupenda.
Un beso.
Lolah
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Noviembre 25th, 2009 at 10:02 pm
Muchas gracias, Lolah.
Lo peor que puedo decir de esta novela es… ¡que pesa mucho! jeje. Me ha dejado la muñeca hecha polvo, esta si que era para leerla en dos tomos o con atril. De todo lo demás no tengo pega ninguna.
Un beso.
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Marhya, termine la novela hace unos cuantos días y me ha encantado, aún no postee sobre ella, pues me he quedado pensando bastante en que poner…
No me ha pegado tanto la parte de la historia pues no es la de mi país, pero sí el pasado, el desvelo, y las consecuencias, el amor también por supuesto…siempre el amor.
Besos
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Noviembre 26th, 2009 at 4:09 pm
La verdad es que quizá al ser la historia cercana de España se vea más cercana desde aquí, aunque de algún modos las guerras siempre son guerras, el caracter de una guerra civil no se entienda demasiado desde fuera sólo leyendo la novela, todos los matices de aquella guerra y cosas que se da por supuesto que el lector sabe o conoce aunque sea vagamente o el cómo vivieron los exiliados españoles en Francia la llegada de la segunda guerra mundial. Pero las cosas universales se entienden bien y el amor, el miedo, la culpa, el resentimiento, la añoranza… son sentimientos universales.
Ahora voy a leer lo que escribiste.
Besos.
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Noviembre 26th, 2009 at 10:56 pm
Es verdad, las guerras son siempre guerras. En éste libro las guerras son otras, son con el pasado, con lo que pensaste que era y lo que es en realidad.
Con el amor filial, ese que nunca decae, pase lo que pase sigue estando, las encrucijadas en las que se ven los personajes son las que vivimos todos a menor o mayor medida cuando nos planteamos acerca de nuestras familias.
COmo nos ve el otro… y como nos vemos nosotros mismos al saber la verdad y que se contradiga con lo que amamos.
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Ha Almudena Grandes!! nunca he leído nada de ella pero de ella si venden libros por acá, alguien ya me había recomendado la de Malena
Te leo siempre he pero no siempre comento, es que tus recetas me abren el apetito, jajaja
Besos
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Diciembre 2nd, 2009 at 10:49 am
Jessica, pues yo también lo recomiendo, para mi es de esos que permanecen en el recuerdo, que habla de mujeres reales, es que es uno de mis libros favoritos.
Besos.
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El corazón helado. Almudena Grandes « Viu i llegeix
[...] L’argument en un blog [...]
En Mil Batallas » Mis mejores lecturas de este año
[...] “El corazón helado”, de Almudena Grandes: Para quienes quieran conmoverse con unos personajes reales y lo que une y separa a eso que suelen [...]
Hola a todos y todas.
Por primera vez me atrevo a participar en un foro y reconozco que estoy algo nervioso, así que tal vez no me exprese correctamente. A todos os pido disculpas y paciencia. Pero si me atrevo a dar este paso es porque “El corazón helado” realmente me está afectando a las entrañas, todavía no lo he terminado y se me está haciendo dificilísimo. No soporto el libro, no soporto a sus personajes, y ya no soporto a la figura de Almudena Grandes.
La tergiversación y manipulación de la historia que hace esta novela es insoportable por flagrante. Nos encontramos con el peor ejemplo de Memoria Histórica: si los vencedores nos contaron que los perdedores !eran el demonio, literalmente¡, pues ahora vamos a hacer lo mismo, a la inversa. De esta manera, todo lo republicano e izquierdista en esta novela es ejemplar, honrado, limpio, sano, educado, culto, simpático, bonito, guapo, honrado, animoso, puro, y demás calificativos positivos, y lo derechista, pues feo, aprovechado, chulo, desagradable, tonto, inculto, borracho, sucio, desagradable, despectivo, bobo, tonto, absurdo, estúpido, malo, y demás calificativos negativos. Es una polaridad insoportable entre izquierda republicana positiva y derecha negativa, sin medias tintas. Así se muestra, entre otras, en las fotos de la apolítica figura de Teresa González – la madre de Julío Carrión González – antes de la República, una madre de familia burguesa, gruesa, algo insulsa, y sin embargo más guapa, más estilizada, más atractiva, en la foto de la escuela de Torrelodones. Y, otro ejemplo, lo mejor es la tremenda disciplina del frente republicano en torno a Madrid, con ese Comandante por supuesto buena persona, campechano, simpático, comprensivo y demás, que da permiso a sus soldados para pasar la tarde en Madrid y presentarse al día siguiente (por supuesto, se presentan mucho antes de la hora indicada): entre muchos otros motivos, si por algo la República perdió la Guerra Civil fue por la desaparición de un ejército regular y la tremenda indisciplina de las milicias populares (incluidas las comunistas) donde cada cual hacía, literalmente se puede decir, la guerra por su cuenta.
La conversación de la anciana lesbiana de Torrelodones no tiene desperdicio. No tengo a mano los muchos libros de historiadores serios y libres de toda sospecha (!lejos de mí Cesar Vidal, Pio Moa y demás ralea, y también sus opositores¡) que reconocen que si por algo sobrevivió el franquismo en España fue porque la inmensa mayoría de los españoles (de cualquier color político, incluso republicanos de izquierda) apreciaban muchos valores que los franquistas decían defender, entre ellos el orden, y prácticamente todos los españoles que vivieron entre 1.932 y 1.936 asociaban, incluso a su pesar, República con alboroto, confusión, desorden, motín, etc., como para que esta buena mujer se muestre tan contenta porque Teresa González estuviera todo el día de mitín en la calle. Y sin meterme con la orientación sexual de esta anciana de Torrelodones, de verdad, aunque les cueste reconocerlo, otro valor también apreciado por la inmensa mayoría de los republicanos de izquierda que perdieron la guerra fue la familia tradicional.
Insisto, aun no la he terminado, pero esta novela históricamente es una manipulación insoportable e increible, en la que todos, todos, todos los ciudadanos de Madrid y todos, todos, todos los de toda España son viudas que van todos, todos, todos, todos los viernes (o miércoles, o lunes, o martes y así los siete días de la semana de todos, todos, todos los años) a donde saben a ciencia cierta que (los franquistas, por supuesto) mataron a sus familiares a ponerlos flores y escribir su nombre, y cada viuda tiene a su espalda un policía (seguro que gordo, feo, borracho, chulo, macarra, sucio, paleto, inculto, gañán, aprovechado, indecente, sinverguenza, aprovechado, sádico, psicópata, desequilibrado, vago…) para robarle las flores y borrar el nombre de la tapia. Increible e insoportable, y más ahora con el asunto de la fosa donde seguro, seguro, ¿está? enterrado García Lorca. Y España está también llena ya no de ancianos rencorosos que vivieron la guerra, ni de adultos rencorosos que vivieron siendo niños la guerra y la posguerra, sino de nietos rencorosos que ni vivieron la guerra, ni la posguerra, casi no vivieron la transición, pero que conservaron en su interior el coraje, el valor, la disciplina, la cultura, la inteligencia, la sabiduría, la valentía, y demás, y por supuesto el rencor intacto, de sus abuelos republicanos de izquierdas. Porque los nietos de los derechistas (si, además de policías sádicos y etcétera que su único trabajo era acechar a todas, todas, todas las viudas de izquierdistas republicanos, y unos cuantos generales y políticos sucios, aprovechados, sinverguenzas, etcétera, había uno, un derechista en toda España, solo uno, Julio Carrión González y su mujer Angélica, muy puta – con perdón, lo siento, pero así se expresa Almudena Grances – desde niña, quien naturalmente parecía una coneja que tuvo ¿cinco o seis? hijos) son insulsos, indolentes, simples y algo bobos. Bueno, con ellos Almudena Grandes ha sido bondadosa.
No soporto esta novela, creo que se nota. Voy a terminarla, pero reconozco que cada página me cuesta tanto como andar calzado con zapatos de buzo. Espero que esta nota precipitadísima os sirva a todos para tener una mirada algo más crítica de este libro insufrible. Y si alguien tiene interés por el tema de los exiliados republicanos os recomiento a todos la mirada lúcida, sincera, melancólica y desilusionada del “Diario español” de Max Aub – y ojo, Almudena Grandes ya se cuida de avisar que los exiliados en América eran “otra cosa”, una vez más, solo su única y exclusiva visión es la única y totalitariamente válida.
Un saludo a todas y todos.
Muchas gracias por vuestra paciencia, pero tenía que decirlo.
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Enero 13th, 2010 at 1:03 pm
Gracias por dejar tu opinión. Ante todo es una novela, y las novelas no tienen por qué ser objetivas, más bien al contrario, no son un ensayo, no son un tratado de historia. Ella muestra una historia creada de su imaginación y en la que no hay duda de que existen historias que ocurrieron en realidad de algún modo. Una historia dentro de los millones de historias de españoles, buenos y malos y con mil matices de caracter (porque creo que la mayor parte de la gente no es absolutamente buena ni absolutamente mala, si no que tiene mil matices de caracter y en la que influyen mil cosas y circunstancias)de uno y de otro bando, sin olvidarme de los apolíticos, que también existían y seguramente fueron los que más sufrieron (o así me lo imagino yo). Podría escribirse una historia sobre cada persona, y todas serían diferentes, muchas opuestas entre si y casi todas estarían basadas en personas y en hechos reales.
Yo tengo 33 años, no viví (afortunadamente) esa época (ni la guerra, ni la dictadura) y “el corazón helado” me ha parecido una novela muy buena, pero sólo es mi opinión, cada persona se sentirá de distinto modo ante ella, por gustos literarios, por tendencias políticas, por distintas sensibilidades, por su propio conocimiento de ese tiempo, por las circunstancias y vivencias que le transmitiesen supervivientes de esa época, ¡qué se yo! Por tantas cosas.
Gracias por dejar tu opinión, no te hagas mala sangre, es simplemente una novela y si te hace sentir tan mal leerla, quizá sea mejor dejarla a un lado y buscar otra lectura más agradable.
Un saludo.
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Enero 15th, 2010 at 12:58 pm
Hola Marhya, aquí Demolition.
Muchas gracias por leer mi opinión y exponer la tuya. Mi escrito era catártico y cumplió su función, a lo cual tu templada opinión también ha contribuido. No soy de los que dicen “cuando yo empiezo un libro lo leo hasta el final”, en absoluto, si lo considero oportuno dejo lecturas inacabadas sin la menor carga de conciencia, y a otra cosa. Pero si me gusta conocer opiniones diferentes, siguiendo un tanto ese exagerado tópico periodístico que dice “si quieres estar informado no leas un periódico, leelos todos”. Teniendo presente ese contexto es como estoy leyendo “El corazón helado”, y voy a acabarlo. Al fin y al cabo es una novela bastante bien escrita, interesante a pesar de tanta repetición y de su confusa estructura, y a pesar de la impresionante tergiversación y manipulación que hace de la Guerra Civil y la posguerra, para mi su gran defecto y lo que me ha desilusionado como hacía mucho que no me pasaba con ningún autor respetable.
Solo me queda indicar que si no pude evitar expresarme, además de la necesidad de una catarsis, fue porque busqué en la Red opiniones sobre este libro. Todas, el 99%, eran positivas, algunos criticaban la longitud de la novela, sus repeticiones, pero en general eran positivas – únicamente encontré una página crítica con el contenido, y para mi terror más respetuosa que yo mismo tanto con la novela como con la autora: evidentemente, una página de Falange, no me acuerdo su nombre, camisazul o algo así – y muchas, muchas opiniones decían que todos los jóvenes deberían leer este libro para aprender algo de historia reciente, y sentí la necesidad de expresar al menos una opinión crítica porque, en efecto, “El corazón helado” no es más que una novela, no un libro de historia. Así lo expresé y lo reitero, informémonos todos con algo de amplitud de miras, y seamos algo más críticos.
Muchas gracias de nuevo por tu interés y tu paciencia.
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Enero 15th, 2010 at 4:34 pm
En la variedad está el gusto, se dice, y la variedad de opiniones siempre es interesante para hacernos pensar, dudar, investigar y cambiar de opinión o reafirmarnos en la nuestra propia, nada más triste que el tener que pensar todos igual. Siempre que las opiniones sean respetuosas y no se falte a nadie, son bienvenidas todas. Así que bienvenido, Demolition.