Tuya a medianoche, de Lisa Kleypas

26. 07. 2010


Si en algo es especialista Lisa Kleypas es en crear bonitas series y sagas románticas y en tener una habilidad sorprendente para enlazarlas y emparentarlas. “Tuya a medianoche” es la primera novela de la saga Hathaway y está directamente emparentada con la serie Wallflowers.

Londres, 1848. Amelia Hathaway tiene 26 años y un gran peso recae sobre sus espaldas: estar pendiente de sus hermanos. El mayor, Leo, parece haber perdido el rumbo en los últimos tiempos y aunque recientemente ha heredado (de forma inesperada) título nobiliario y ciertas prebendas unidas al cargo, lo cierto es que parece que no vivirá mucho tiempo para mantenerlo; su hermana Win aún no ha terminado de recuperarse de la escarlatina que casi la llevó a la muerte, las dos menores (Beatrix y Poppy) aún son adolescentes y Merripen, un gitano que se crió junto a ellos desde niño, parece vivir secretamente enamorad de Win.

Una noche, Amelia y Merripen se ven obligados a salir en busca de Leo, en otra más de sus desapariciones y así conoce al atractivo Cam Roham, un gitano que trabaja en el club de juego Jenner´s. El extraño encuentro que termina con un beso robado en la oscuridad de la noche sería tan sólo una curiosa anécdota que recordar si no fuera porque el destino ha decidido que ese tan sólo sea el primer encuentro entre ambos.

Es esta una novela bonita, quizá no tanto ni tan elaborada  como otras de la autora pero que a mi me ha gustado. Buenas intenciones, buenos sentimientos, una novela hermosa para entretenerse, para disfrutarla, para leer de un tirón y olvidarse de otros temas mientras tanto.

Publicada por Vergara, consta de 348 páginas y su precio es de 17 euros.



Villalcazar de Sirga (II)

26. 07. 2010


Enclavada en el Camino de Santiago Francés, ya os comentaba el otro día (aquí) que la localidad de Villalcazar de sirga alberga uno de los hitos del camino: su impresionante iglesia. Situada unos pocos kilómetros antes que otra importante población jacobea (Carrión de los Condes) este pequeño pueblo merece la pena ser visitado.

Como os comentaba el otro día su principal atractivo es su iglesia templaria pero si dispones de tiempo date un paseo por sus calles: no te llevará mucho tiempo, es muy pequeñito.

Irse de Villalcazar de Sirga con hambre es delito. Y es que además de sus celebres mesones  (donde se pueden degustar platos tradicionales de la zona) uno no puede marcharse sin pasar por “La perla alcazareña” y disfrutar de unos amarguillos (unas tiernas pastas de almendra que me vuelven loca mientras se deshacen en la boca, ¡me salió un pareado!) o una de sus tartas de hojaldre y yema tostada (ummmm!!!! ¡Buenísimas!).

A casi kilómetro y medio de Villalcazar de sirga está la Ermita de la Virgen del Río. Es bastante habitual encontrarse con excursionistas que se acercan hasta allí desde la Villa a lo largo de todo el año, pero el día de su festividad es el domingo siguiente a Pentecostés.



Lomo con setas a la cazuela

25. 07. 2010


Tenía en casa un paquete de setas deshidratadas desde hace la tira y ya iba siendo hora de usarlo. Había pensado usarlas para un risotto, pero finalmente cayeron en una cazuela de lomo. Las setas, efectivamente, son 26 gm, no penséis que me he comido un 0 y son 260, no, no, es que aumentan su volumen una barbaridad una vez rehidratadas y cocinadas.

Ingredientes:

800gm de cinta de lomo de cerdo en filetes finos
26gm de setas shiitake deshidratada
1 copa de vino blanco afrutado
1 cabeza de dientes de ajo
aceite de oliva virgen extra
1 guindilla de cayena
perejil fresco picadito
sal

Preparación:

Poner en un cuenco grande las setas generosamente cubiertas con agua del tiempo y dejarlas en remojo durante una hora o poco más.

Cocer las setas  (escurridas de su líquido de hidratación)15 minutos en 2 tazas de agua hirviendo con un pellizco de sal y retirar del fuego.

Poner en una cazuela amplia y baja al fuego un chorretón de aceite de oliva, la guindilla picadita y los ajos pelados pero enteros. Dorar ligeramente estos, añadir los filetes de lomo ligeramente sazonados y extenderlos sobre el fondo de la cazuela. Pasado medio minuto darles la vuelta. Añadir entonces (rápidamente para que los ajos no se quemen) las setas junto con su líquido de cocción, el vino y cocinar 3-4 minutos. Añadir el perejil y tras medio minuto retirar del fuego.

Servir bien caliente.



Huertos comunitarios

23. 07. 2010


En el plazo de unos pocos días me he topado con varias noticias sobre huertos comunitarios, algo que me ha provocado mucha alegría, porque veo que cuando la gente nos unimos podemos hacer verdaderamente cosas maravillosas. He visto un grupo de vecinos de diferentes edades (desde niños a ancianos) en un barrio urbano madrileño cultivando un hermoso vergel en  un solar vacío, otros en un parque que estaba prácticamente abandonado, una casa okupa con un gran huerto en el que colaboraban los vecinos de la zona…

Hace ya años que en los barrios periféricos de algunas ciudades, algunos ciudadanos colonizaban parte del terreno en desuso o abandonado para crear un huerto familiar. Pero un huerto comunitario va un paso por delante, es algo para lo que se une un grupo de personas, cada uno colabora con unas tareas, y todos sacan provecho de ella, incluso quienes sencillamente pasean junto a unas parras o unas tomateras en lugar de en un descampado repleto de botellas rotas o jeringuillas usadas.

En el colegio al que iba de niña, años después se creó un huerto comunitario que cuidaban los alumnos, quienes lo disfrutaban mucho. En el terreno de detrás del edificio principal, en una especie de talud que sólo servía para estorbar o para que fuera de horas los alumnos más mayores se escondiesen a fumar o en el recreo los pequeños se escapasen a buscar algún balón perdido bajando con mucho peligro, se prepararon unos pequeños bancales en los que se cultivaban durante el invierno puerros, acelgas, espinacas…

No sé si participáis o conocéis algún proyecto de este tipo, si alguna vez os habéis planteado alguna iniciativa semejante, si nunca lo habéis pensado pero os gustaría hacerlo, si os animaríais a intentarlo… o es algo que no va con vuestro modo de vida para nada. ¿Qué opináis sobre los huertos comunitarios?



Cocina en tiempo de penurias

22. 07. 2010


En tiempo de penurias es cuando hay que desarrollar con mayor esfuerzo que nunca la creatividad individual para salir adelante. Dicen que estamos en la mayor crisis económica desde los años treinta, y son muchas las personas que hacen uso de una desbordante imaginación para no dejar de llevar a la mesa platos sabrosos y económicos con los que alimentar a la familia e incluso agasajar a los amigos, logrando sus propósitos de largo. ¿Pero cómo se las han arreglado en tiempos mucho (muchísimo) más duros de los que vivimos (tanto que incluso me da un poco de vergüenza compararlo, si os digo la verdad)?

* Repostería con zanahoria y con calabaza: Quienes seáis aficionados a la repostería anglosajona conocéis de sobra las tartas, bizcochos o muffins de zanahoria. En tiempos en que el azúcar era un bien preciado, racionado (caso de la 1ª y 2ª Guerra Mundial) o difícil de obtener (caso de la colonización del oeste americano, por ejemplo), estos dos vegetales de sabor dulce sustituían al mismo, dando a las preparaciones en las que participaban un dulzor característico.

* Huesos de alquiler: Seguro que más de uno ha escuchado que durante la época más dura y difícil de la postguerra española existían los huesos (de carne, de cerdo y para los más afortunados de jamón) de alquiler. Había  personas que ofertaban el producto y a cambio de un precio lo prestaban durante un rato para que cociese en agua hervida sola o con alguna legumbre o vegetal para dar sabor al plato. A menudo el hueso se realquilaba tantas veces que ya no había ni sustancia ni sabor que extraer de él. Pura cocina de subsistencia.

* Patatas: Si del cerdo hasta los andares, de las patatas hasta las mondas. Desde que llegó de América a Europa, la patata ha alimentado generaciones enteras. Cuando en el S. XIX la filoxera atacó los patatales irlandeses, provocó una hambruna que hizo emigrar a EEUU a oleadas de irlandeses, pues este era el alimento principal de millares de personas. Simplemente cocidas o asadas en las brasas con un pellizco de sal, ya eran consideradas un plato sabroso, quien tenía la fortuna de disponer de cebolla, pimentón y ajo, podía estofarlas logrando todo un manjar. Quienes además podían añadirle un poco de manteca o alguna hortaliza, podían preparar (en guisos bien caldosos, para que cundiesen más) platos de auténtica fiesta. Y hasta las mondas se utilizaban para ello.

* Boniatos: Al parecer fueron uno de los grandes descubrimientos de la postguerra española, pues resultaban muy baratos, había buena disponibilidad de ellos y se cocinaban en guisos casi siempre especiados. Hoy en día no es tan común encontrarlos en el mercado, no sé si porque a algunos aún les recuerda penurias pasadas o cuál pueda ser el motivo. De hecho yo el único boniato que conozco es el de los comics: Benito Boniato, estudiante de bachillerato.

* Caracoles: Dicen que mucho hambre tuvo que pasar el primero que comió langosta para atreverse a probar semejante monstruo marino. Pero, ¿y los babosos caracoles? ¿Quién se atrevería a probarlos por vez primera sin tener hambre de la de verdad? En el campo, en cuanto llovía y asomaba el sol, salían los caracoles y se recolectaban, también con el rocío de la mañana en tiempo de calor. No se preparaban como ahora, cuando la mayoría de los platos van acompañados de tocino, chorizo, jamón o bacon (si no todo ello junto), si no cocidos con arroz o aderezados con mucha cebolla, ajo y un chorreón de vinagre, amén de algunas especias como el clavo, el laurel o el comino. Si disponías de pimiento o tomate, ya tenías un plato de puro lujo.

* Legumbre: el principal alimento de los tiempos difíciles. Si uno era tan afortunado de disponer de ellos en cantidad podía preparar potajes deliciosos, a menudo mezclados con patatas o batatas, con berza, con cebolla… Quien no podía permitirse una gran cantidad, preparaba con ellos caldosas sopas. Además de los clásicos garbanzos, alubias o lentejas que seguimos disfrutando hoy en día existían otras legumbres que hoy en día apenas se utilizan o que casi han desaparecido como las muelas, los titos, los guisantes secos o los altramuces. En ocasiones estaban llenas de bichos y los más positivos (o irónicos) alababan disponer de un potaje con carne en tan complicados tiempos.

* Pimentón: Además de dar gracia al agua turbia cocida con ajos majados con sal y un mendruguillo de pan (las sopas de ajo de pobre), daba color y  vida a multitud de platos, desde las patatas hervidas a los potajes. Quienes disponían de pan y manteca tenían la suerte de alimentarse a base de pan untado con manteca colorá y si ya conseguían aceite de oliva (o algo así), de unos bocadillos que eran auténticos manjares.



«« Post anteriores | Siguientes posts »»