Primer día de otoño en el Canal de Castilla a su paso por Frómista

24. 09. 2010


Ayer día 23 llegaba el otoño en el Hemisferio Norte, mientras en el Hemisferio Sur daban paso a la primavera. Para celebrarlo nos acercamos al Canal de Castilla, esta vez en la localidad palentina de Frómista, que cuenta con la singularidad de disponer de un conjunto de cuatro esclusas  para salvar un desnivel de más de 14 metros. Es un lugar muy bonito, el canal de une con el Camino de Santiago y la luz tenue del otoño daba a todo un color muy especial.


Hace unas semanas (aquí) os hablaba del Canal de Castilla, por si alguien no sabe qué es, cuándo ni por qué se construyo y tiene interés. Ayer, entre el sonido del agua, la tranquilidad del lugar y la sonrisa de los peregrinos con los que nos cruzábamos, pasamos un muy buen rato.

Espero seguir enseñándoos cómo cambia el paisaje del canal a lo largo de este otoño que según dicen será más cálido y seco que el del año pasado.



Codornices estofadas

24. 09. 2010


Sé que hay muchas personas a las que les da pena pero una codorniz en el plato, tan pequeñilla ella, pero yo soy de las que les encanta. En esta ocasión no quería complicarme mucho la vida y simplemente las estofé de la forma mas sencilla. Quedaron muy ricas y con un peligroso juguillo para mojar pan en él.

Ingredientes:

4 codornices limpias y evisceradas
2 pimientos verdes tipo italiano
1 cebolla blanca mediana
4 dientes de ajo grandes
1Cd bayas de pimienta de colores
1 guindilla de cayena
1Cd tomillo seco
½ Cd orégano seco
2 copas de vino de oporto
un pellizco de sal
aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Majar los ajos pelados con el tomillo, el orégano, la sal, la pimienta y la guindilla. Reservar.

Pelar la cebolla y picarla muy fina. Reservar.

Picar en juliana fina los pimientos limpios sin pedúnculo ni semillas.

Poner al fuego una cazuela baja y amplia con un chorretón de aceite de oliva virgen extra y rehogar la cebolla con el pimiento. Cuando empiece a tomar color, añadir el majado y las codornices para que cojan colorcillo. Regar con el vino de oporto y cocinar, tapado, durante unos 55 minutos. En caso de necesitar más líquido añadir caldo de verduras suave o agua templada.

Servir bien caliente.



La noche de la séptima luna, de Victoria Holt

23. 09. 2010


Cuando las novelas de un autor se van editando periódicamente a lo largo de los años es síntoma de que gustan a diferentes generaciones de lectores. así ocurre con muchas de las historias de Victoria Holt, y entre esas novelas que han encandilado a lectores a lo largo del tiempo está “La Noche de la Séptima Luna”, una novela gótica cargada de enigmas, de situaciones dudosas, en la que se respira el peligro latente. Y aunque en algunas ocasiones una pueda imaginarse buena parte del final, el caso es que las dudas continúan y ayudan a sentir la necesidad de leer con avidez páginas tras página.

1860, Selva Negra, Baviera. Helena Trant es una joven inglesa hija de un británico y una bávara. Huérfana de madre, su padre regenta una librería en Oxford mientras ella, la única hija del matrimonio, estudia en un internado en la que fue patria de su madre.

Según una leyenda local, el dios del mal, Loke,  sale de su morada durante la Noche de la Séptima Luna. Entones las personas cambian durante unas horas y cualquier cosa puede suceder.

Cuando Helena regresa de visita a la tierra natal de su madre, algo extraño ocurre durante la Noche de la Séptima Luna. Lo que en principio parece un maravilloso encuentro, un acontecimiento largamente soñado, termina convirtiéndose en una confusa pesadilla. Agobiada por las circunstancias y la incertidumbre, Helena no dejará de creer en que un día podrá descubrir lo que realmente sucedió durante la Noche de la Séptima Luna y desentrañar los enigmas de su pasado.

He disfrutado leyendo la novela y creo que es perfecta para esas lectoras más jóvenes (adolescentes)  que gustan de los ambientes oscuros y las situaciones enigmáticas: por lo que cuenta y por cómo lo cuenta, por ser  además una historia que transcurre hace siglo y medio y así  se aleja de algunos tópicos de la novela oscura de intriga juvenil actual.

Aunque como digo en ocasiones una adivine o en otras crea adivinar buena parte de la resolución de la historia, lo cierto es que las dudas prevalecen y por eso creo que la novela merece realmente la pena.

Publicada en formato bolsillo por Punto de Lectura, consta de 452 páginas y su precio es de 8,95 euros.



El otoño de los sentidos

22. 09. 2010


El otoño es una de las estaciones más bonitas del año. Personalmente es la que más me gusta, me parece una preciosa estación llena de comienzos, un momento para disfrutar con todos los sentidos. Os animo a disfrutar, solos o en compañía, del otoño de un modo plenamente consciente, con los cinco sentidos.

* Oído: Quien nunca ha disfrutado del sonido de la hojarasca tostada al caminar no sabe lo que se pierde. Si sólo pudiera elegir un sonido de otoño, sin duda sería éste con el que me quedaría. Pero disfrutar de un sentido no quiere decir eliminar los demás, y si además unes el tacto (de esas mismas hojas secas, de las cortezas de los árboles…), la vista y el olfato, tu paseo adquirirá un nuevo sentido. Merece la pena probarlo.

* Gusto: El otoño es el momento ideal para disfrutar de algunos alimentos realmente deliciosos como pueden ser las castañas, las avellanas, las nueces, gran número de sabrosas setas comestibles y las manzanas. Preparar una merienda o una cena sólo con productos de temporada puede ser una divertida actividad creativa y una magnífica escusa para degustar los mejores sabores del otoño. Nuevamente interactuarán otros sentidos; el tacto, el olfato, la vista y con algunos incluso el oído. Siéntelos y disfruta.

* Tacto: Os propongo  un juego muy sencillo para disfrutar a cualquier edad aqunque los niños pequeños seguramente lo disfruten muy especialmente. Es tan sencillo como disponer en una caja algunos elementos plenamente otoñales: hojas secas, frutas o frutos de temporada… Será divertido meter la mano en la caja y adivinar utilizando tan sólo el tacto de qué se trata.
* Olfato: el otoño tiene un olor muy especial. Si sois aficionados a caminar por el campo o, en su defecto, soléis frecuentar los caminos más escondidos de algún gran parque, sabéis bien a lo que me refiero. Ese particular olor de las hojas secas se intensifica los días de lluvia. ¡Me encanta! Pero el otoño tiene otros olores, como los de sus alimentos estrella, por ejemplo. Descubre los olores, acércate al parque o al campo y anímate a distinguirlos y disfrutarlos. ¡Verás la cantidad de matices que se te estaban escapando por ir rápidamente por la vida!

* Vista: Los maravillosos colores de otoño cambian día a día. Si tienes la suerte de vivir cerca de una zona arbolada (sea rural o urbana) disfruta día a día de esos cambios y de los colores  tostados, ocres,  dorados,  amarillos,  marrones… día a día descubrirás cambios y colores que te sorprenderán.

¿Te animas a disfrutar, con todos los sentidos, del otoño?



Focaccia de pimiento y jamón

21. 09. 2010


Con lo que nos gustó la focaccia de tomatitos y aceitunas (aquí) esta vez decidí aprovechar unos pimientos de la huerta (con estas noches ya tan frías es posible que sean de los últimos) para hacerla, y como nos encanta la combinación jamón-pimientos verdes, estaba claro qué más le acompañaría.

Ingredientes:

450gm harina + la necesaria para enharinar la superficie de trabajo
450gm pimientos verdes de freír
200gm jamón recién cortado en lonchas finas
300ml agua templada
2ct levadura seca de panadería
4Cd aceite de oliva virgen extra  para la masa + 1Cd aceite de oliva virgen extra
1Cd orégano seco
sal

Preparación:

Poner en un cuenco grande la harina espolvoreada con la levadura seca de panadería y añadir el agua templada. Con una mano mezclar muy bien y añadir un pellizco de sal, 4Cd del aceite de oliva y una cucharada de orégano. Mezclar y amasar sobre una superficie enharinada durante unos diez minutos. Debe quedar una masa elástica pero no pegajosa.

Formar una bola con la masa y ponerla en un cuenco cubierta con unos paños limpios de cocina y reposar una hora en un lugar sin corrientes de aire y más bien cálido.

Estirar la masa dándole aproximadamente 1/2cm de altura y disponerla sobre una placa de horno forrada con papel parafinado.

Trocear grande la carne limpia de los pimientos y repartirla sobre la masa, al igual que el jamón.

Introducir en el horno ya caliente a 200ºC  y cocinar por espacio de unos 25 minutos.

Servir caliente y recién hecho o después de dejarlo enfriar.



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