Costilla y vegetales al horno

31. 01. 2011


En invierno los asados entran especialmente bien. Cocinados al calor del horno, la cocina se va llenando poco a poco con su aroma, como feliz anticipo de lo que llegará posteriormente, al disfrutarlo en la mesa. Preparar asados puede ser muy sencillo, y como ya sabéis que no acostumbro a complicarme la vida, así es como he hecho yo este plato.  Las verduritas cocinadas al horno son una guarnición riquísima, y siempre me gusta hacerla en cantidad porque si sobra algo es riquísimo para cuajar una tortilla esa misma noche o al mediodía del día siguiente.

Ingredientes:

½ costilla de cerdo en tajadas de 3-4 tiras
2 patatas grandes
1 pimiento rojo carnoso
1 pimiento verde carnoso
8 dientes de ajo grandes
pimienta negra recién molida (al gusto)
1 y ½ ct orégano seco
1Cd aceite de oliva virgen extra
sal

Preparación:

Sazonar la costilla y disponerla sobre una fuente de horno con los dientes de ajo sin pelar, tapar con una lámina de papel de horno para que no salpique de grasa al cocinarlo.

Pelar las patatas y cortarlas en dados:  ponerlos en una fuente de horno junto con el pimiento limpio pero seco también cortado en dados, salpimentarlo, espolvorear con el orégano, aderezar con el aceite de oliva virgen extra y mezclar muy bien.

Introducir ambas fuentes en el horno ya caliente a 200ºC y cocinar durante una hora o 70 minutos.

Servir la costilla con los vegetales como guarnición.



La tormenta de nieve, de Johan Theorin

30. 01. 2011


Definitivamente me rindo a los pies de Johan Theorin y su Cuarteto de Öland. Si su primera novela de esta tetralogía, “La hora de las sombras” me encantó, esta segunda, “La tormenta de nieve” no lo ha sido menos. Tan enigmática como la anterior y bastante más inquietante, comenzar su lectura es adentrarte en un mundo del que no podrás salir hasta terminar la última página. Incluso si no puedes leerlo del tirón por falta de tiempo (como me ha pasado a mi) no podrás dejar de pensar en ella. Y, por supuesto, está como la anterior repleta de hechos que van enredándose de modo aparentemente caótico y que sólo al final aparecen diáfanas, desvelando toda la verdad y sorprendiendo una vez más al lector.

Isla de Öland, Suecia, invierno de 1846. Un numeroso grupo de trabajadores se afanan en la construcción de dos faros en Aludden cuando una terrible tormenta de nieve, conocida en la isla como nevisca, asola la zona y ocasiona el naufragio de un barco extranjero y con él la muerte de todos sus tripulantes. Los restos del naufragio llenan la playa de Aludden de madera y utensilios que el director de la obra destina a la construcción de la futura casa de los fareros, sin hacer caso de la superstición popular que asegura que emplear los restos de un naufragio para la construcción de una casa llevará la desgracia a todos cuantos la habiten.

Siglo y medio después, la familia Westin se traslada desde Estocolmo a la casa de Aludden, antigua propiedad de la corona y en la que habitaban los fareros del lugar. Deseosos de una vida tranquila en el campo y frente al mar, Katrine y Joakim llegan allí con sus dos hijos de corta edad, Livia y Gabriel, dispuestos a comenzar una nueva vida. Sin embargo todos sus planes de futuro se vienen abajo cuando el cadáver de Katrine aparece entre las rocas de la playa, muy cerca de la casa.

Joakim no sabe cómo enfrentarse a la pérdida de Katrine y seguir adelante ocupándose de los niños. No es la primera vez que una muerte inesperada se cruza en su vida poniéndola patas arriba y no se siente con fuerzas para salir a flote. Además empieza a sentir extrañas cosas en la casa, como si ésta estuviese habitada por los fantasmas de todos cuantos vivieron y murieron en ella, incluida la propia Katrine.

¿Se está volviendo loco o realmente sucede algo extraño en la casa? ¿A quién ve Livia por las noches? ¿Podrá seguir con su vida adelante?

La novela es aún más enigmática e inquietante que su predecesora, y eso ya es decir mucho. Te engancha desde el principio y con continuos saltos en el tiempo vamos descubriendo algunos de los “muertos de Aludden” y lo que ocurre en la actualidad.

Entre los variopintos personajes que pueblan la novela y que en un momento dado convergen en un esclarecedor (y estremecedor) pasaje, nos encontramos con un punto en común con la primera novela de la serie, un personaje que ya conocimos en ella y que volvemos a reencontrarnos en ésta. No diré su nombre para no enturbiar la lectura de “la hora de las sombras” a quien todavía no se haya embarcado en ella pero tengha pensado hacerlo.

Entre los varios personajes con los que empatizamos, el principal seguramente es Joakim, este padre de familia golpeado por la tragedia y que sólo busca descubrir la verdad y el modo de que su vida y la de sus hijos pueda seguir adelante, aunque él sabe que nunca podrá olvidarse de Katrine ni dejar de pensar en cómo murió.

El otro personaje con el que es más fácil sentir empatía es Tilda, una joven policía de proximidad recién llegada a la isla, al hogar de sus ancestros, en un destino aparentemente tan tranquilo que resulta muy aburrido para alguien de su edad. Pero las cosas no siempre son como aparentan.

Si os gusta la novela negra, no os lo podéis perder porque no os va a defraudar. No en vano el autor ganó gracias a ésta, entre otros premios,  el Glas Key (premio a la mejor novela negra de los países escandinavos), el Premio a la Mejor Novela Sueca en 2009 y el Premio de la Asociación Inglesa de Escritores de Novela Negra en 2010. realmente es una de esas novelas geniales en las que los personajes y la ambientación se palpan como reales, en las que te ves envuelta y atrapada desde las primeras líneas de lectura, de esas que te roban el sueño y te hacen pensar, que te llenan de incógnitas página a página y te sorprenden del mejor modo cuando desvelan toda la verdad.

Todavía abducida por esta ya tengo la mira puesta en la siguiente entrega que parece no tardará en salir a la venta y cuyo título será “La marca de sangre”. ¿Será bloguzz nuevamente  tan amable de enviárnosla?

Esta novela está publicada en España por Random House Mondadori, consta de 393 páginas y su precio de venta es de 19,90 euros.



Ensalada de canónigos y mejillones con vinagreta de zanahoria

29. 01. 2011


Más de una vez os he comentado que en casa procuro servir ensaladas a diaria incluso en invierno, y a sea una ensalada caliente, tibia o la clásica a temperatura ambiente. . Esta es una ensalada plenamente invernal por sus ingredientes, pero que se sirve a temperatura ambiente. Prepararla es extremadamente sencillo y se tarda muy poco en hacerlo, y es tremendamente rica.

Ingredientes:

100gm canónigos limpios
1 lata de mejillones al natural
14 aceitunas negras cacereñas
½ cebolleta tierna pequeña
1 zanahoria pequeña
1Cd aceite de oliva virgen extra
1ct gel de módena a la naranja
½ ct salsa Lea&Perrins
un pellizco de sal

Preparación:

Repartir los canónigos en dos platos o fuentes individuales de servicio y repartir sobre ellos las aceitunas y los mejillones bien escurridos.

Pelar la cebolleta y picarla lo más fina posible, ponerla en un cuenco junto con la zanahoria pelada, despuntada y también picada muy fina. Aderezar con un pellizco de sal, el gel de Módena a la naranja, la salsa Lea&Perrins y el aceite de oliva virgen extra. Mezclar muy bien.

Servir las ensaladas junto con la vinagreta en un cuenco para aderezarlas justo antes de servirlas.



Copa de yogur, fresa y cereales

28. 01. 2011


Creo que ya lo he comentado alguna vez, pero en días como estos hay que tener algún aliciente especial para levantarse de la cama cuando suena el despertador. Pensar en el frío que hace fuera, en el trabajo que espera, en lo calentito y a gusto que se estaba durmiendo, puede ser una tortura. ¿Y qué se puede hacer? Pues milagros, no, pero un desayuno rico y una nota cariñosa pueden ayudar a empezar bien el día. Porque si se empieza con buen pie es más fácil que el día vaya bien o, al menos, que tengamos ánimo para torearlo mejor.

Los ingredientes, para seis copas. En verano, puedes tener las copas en la nevera hasta el momento de servirlas, en este tiempo yo prefiero sacar la copa de  la nevera por la noche y dejarla a temperatura ambiente, pero dependerá de cómo haga en cada casa.

Ingredientes:

4 yogures desnatados sabor fresa
1 sobre de gelatina de fresa
70gm cereales SpecialK Classic

Preparación:

Remover bien los yogures y repartir en seis copas de cóctel.

Poner al fuego ¼ litro de agua y cuando rompa a hervir retirar del fuego y diluir en ello la gelatina de fresa. Mezclar bien con otro ¼ litro de agua. Verter en las copas, sobre el yogur, cuidando que no se mezcle e introducir 2 ó 3 horas en la nevera, para que cuaje en una capa.

Sacar de la nevera y repartir los cereales sobre ella justo antes de tomarla, para que estén crujientes.

Notas dieta Weight Watchers (dieta WW o dieta de los puntos):

Dependerá del fabricante de la gelatina (cantidad de azúcar que tenga), éstas han salido por 1 punto escaso cada copa.



Patatas estofadas con chorizo

27. 01. 2011


Otro de estos platos clásicos que apetecen muy especialmente en estos días tan fríos, que reconfortan cuerpo y alma, que entonan y devuelven a la vida cuando el frío nos deja un poco más allá que acá. Sin misterios, pero muy rico. Si os gusta más espesito y menos caldoso, simplemente machacar con un tenedor unos trozos de patata ya cocida junto con un poco del caldo y cocinar 3-4 minutos más antes de servir.

Ingredientes:

800gm de patatas harinosas
2 chorizos de guisar
6 pimientos del piquillo asados a la leña (en conserva)
¼ cebolla blanca dulce
3Cd pimiento verde en daditos
3 dientes de ajo grandes
pimienta negra
2 hojas de laurel
aceite de oliva virgen extra
sal

Preparación:

Pelar y picar fino el ajo. Reservar.

Pelar el chorizo, cortar en ruedas gruesas y reservar.

Pelar las patatas y picar en tiras finas el pimiento del piquillo, reservando ambos por separado.

Poner al fuego una cazuela alta con un chorretón de aceite de oliva virgen extra, la cebolla y el pimiento verde y pochar suavemente junto con un pellizco de sal. Cuando comience a ablandar, añadir el ajo, el chorizo y el pimiento del piquillo y rehogar hasta que empiecen a tomar color. Bañar entonces con un litro de agua del tiempo y añadir las patatas cascadas (no cortadas). Salpimentar al gusto (a mi me gusta ser rácana con la sal pero generosa con la pimienta) e incorporar el laurel. Cocinar semitapado por espacio de aproximadamente 50 minutos.

Servir bien caliente y recién hecho.



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