Empezando bien la semana

26. 01. 2011


Estos días hace un frío que pela. Si, por fin llegó el invierno, que parece que nos tenía abandonados. El lunes, para comenzar bien la semana, el tiempo era tan desapacible que de buena gana no hubiera salido de casa en todo el día. amanecimos con -6ºC pero con un viento tan fuerte, gélido y húmedo (curioso porque en esta tierra el frío acostumbra a ser seco) que la sensación de frío era mucho más intensa que otros días que hemos tenido incluso 10ºC menos. Andar por la calle era una especie de tortura china en algunas calles; hay zonas horribles en que existe corriente hasta en los más cálidos días de verano, ¡imaginaos en pleno invierno y con viento fuerte! Además, ver a todo el mundo encogido bajo capas de ropa de abrigo “contagia” y acrecienta la sensación gélida de estar convirtiéndose en carámbano de hielo.

Regresar a casa fue todo un alivio, y después de una comida cálida y reconfortante me encontré con una cálida noticia que terminó de hacerme olvidar el frío exterior. Desde Intervida me comunicaban que habían seleccionado mi receta para formar parte de un libro que publicarán próximamente con la inteción de recaudar fondos para sus varios proyectos. Muchos ya conocéis la labor de esta ONG y también de qué iba el tema de las recetas, pero si sois de los que no, pinchad aquí para conocerles. La receta en cuestión es la tradicional Sopa Castellana, que podéis ver aquí. Dicen que me seguirán contando, así que ya os seguiré contando yo también a vosotros cuando sepa algo más.

Una bonita noticia para empezar bien la semana.

El martes, para seguir bien, mi abuelo B. celebró su 89 cumpleaños, en plenitud de facultades, muy bien acompañado (y de espíritu por los que estamos un poco más lejos). Un día muy especial aunque él diga (con razón) que sólo es un día mayor que el lunes. ¡Quién llegara así a esa edad! Que me digan dónde, que yo firmo. ¡Abuelo, que te quiero mucho!!!!

Y vosotras, ¿qué tal habéis empezado la semana?



Frómista

26. 01. 2011


Una de las más conocidas localidades palentinas ubicadas en pleno Camino de Santiago es Frómista. Situado en la comarca de Tierra de Campos, este pueblo de poco más de 800 habitantes ofrece al visitante mucho más de lo que puede uno imaginarse.



Una de las primeras sorpresas que reciben los peregrinos que llegan a la localidad es el extraordinario conjunto de esclusas del Canal de Castilla, y que a muchos visitantes europeos les recuerda tierras holandesas, según dicen.

Pero si hay un lugar que los turistas no dejan de visitar y fotografiar en Frómista, es la iglesia de San Martín de Tours, que se inauguró en el 1066.

Existen otras dos iglesias en la localidad: la de Santa María del Castillo, gótica-renacentista y la de San Pedro, gótica, además de una ermita, la de la Virgen del otero.

Pero dejando los templos aparte, otro centro del arte en Frómista, salvando las distancias,  es la Venta de Boffard, donde acostumbran a mostrarse exposiciones.

Frómista está hermanada con Tuy (Pontevedra) y en ella existen algunos restaurantes dignos de mención (aquí y aquí las reseñas de nuestra amiga Polita)



Aliados para ahorrar en la cesta de la compra (2ª parte)

25. 01. 2011


Después de la entrada anterior (aquí) sobre el tema, seguimos con algunos alimentos que son fantásticos aliados para que la cesta de la compra no se dispare, sin tener por ello que dejar de comer bien o de forma saludable.

* La fantástica zanahoria: Hace ya un tiempo comentaba (aquí) sobre el uso que en tiempos difíciles se dio a la zanahoria en la repostería. Y es que este sabroso vegetal tiene muchísimas utilidades en la cocina, resulta muy económico, aguanta bien recogida varios días (incluso semanas) y además viene de cine para las dietas hipocalóricas (100gm de zanahorias aportan en torno a 33Kcal).

Un kilo de zanahorias normales y corrientes vienen a costar en torno a 0.50 euros. Simplemente peladas y  despuntadas y cortadas en bastoncitos son fantásticas para picotear entre horas. Cortadas en bastoncitos pueden servirse junto a otros vegetales como crudités con algún tipo de salsa para mojar (como estos crudités con dip ligero de albahaca).

La zanahoria no puede faltar en multitud de caldos (como el caldo de jamón o el caldo de carne, por ejemplo), es un alimento que da sabor, color y textura a muchos guisos (como las lentejas del pueblo, entre otros) y que resulta fantástico para preparar ensaladas (como la ensalada de zanahoria y bacalao ahumado o la ensalada de pasta negra y salsa de aguacate).

Al ser un vegetal que se conserva tan bien y que resulta tan barato y saludable, conviene tenerlo siempre en la despensa.

Además de los ya mencionados, en el blog puedes encontrar muchos platos que incluyen zanahorias entre sus ingredientes. Por mencionar tan sólo tres; los rollitos chinos (resultan riquísimos como entrante vegetariano), la pechuga de ave rellena al gusto del harem (con un punto dulce muy rico) o los rollitos de pollo con relleno crujiente.

Si te encuentras con ellas aún más baratas de lo habitual o has cosechado una buena cantidad, puedes prepararlas en conserva; resultan muy ricas como picoteo o para preparar ensaladas.

¿Sueles tener zanahorias habitualmente en tu despensa? ¿Hay alguna receta especialmente económica y sabrosa con zanahoria que te guste preparar?



Plátanos del trópico

25. 01. 2011


Este es un postre muy sencillito pero muy rico, lleno de sabor y que se puede tener listo en unos pocos minutos. Yo lo serví caliente, porque tal y como hace, es lo que apetece, pero también se puede servir frío si te gusta más.

Ingredientes:

4 plátanos
1Cd mantequilla
4Cd azúcar
una copa de brandy
ruedas de plátano deshidratado
2Cd daditos de piña deshidratadas
sirope de chocolate

Preparación:

Pelar los plátanos y disponerlos en una sartén con la mantequilla. Espolvorear con el azúcar y poner al fuego. Regar con el brandy, añadir unas gotas de vinagre para que no se cristalice el caramelo y cocinar, tapado y a fuego fuerte unos 2-3 minutos por cada lado.

Hacer unos dibujos en cada plato individual con el sirope y poner encima un plátano caramelizado. Decorar con el plátanos y la piña deshidratada y servir.



La hora de las sombras, de Johan Theorin

24. 01. 2011


Hace unos pocos días (aquí) ya os comentaba que desde bloguzz me habían enviado los dos primeros libros del Cuarteto de Öland para leerlo y escribir la reseña. Tenía muchas ganas de leerlo por lo bien recomendados que venían y a la vez un poco de prevención precisamente por lo mismo. Así que este fin de semana me he puesto con el primero, “La hora de las sombras”. ¡Y me ha encantado!

Isla de Öland, Suecia, 1972.  El mismo día que se inaugura el puente que une la isla con el continente, un niño de cinco años, Jens Davidsson, desaparece. Se ha escapado sigilosamente de casa mientras su abuela duerme, y adentrándose en la niebla densa de principios de otoño, desaparece en el lapiaz sin dejar rastro alguno tras de si.

Veinte años después, su madre, Julia, quien vive desde entonces atormentada por lo ocurrido, sumida en el dolor, incapaz de remontar, recibe una llamada de su padre, un anciano ex capitán de barco, Gerlof Davidsson, con quien mantiene una escasa y distante relación desde aquellos desafortunados hechos. Gerlof, quien también en ocasiones se culpa por la desaparición del pequeño, investiga junto a otros dos ancianos amigos lo ocurrido con su nieto, y tiene algunas teorías sobre qué pudo ocurrir. Julia regresa a Öland con la intención de pasar unos pocos días e intentar descubrir de una vez por todas qué pasó con su pequeño.

Padre e hija se sumergen en una investigación en la que a menudo sale a relucir el nombre de Nils Kant, un tipo siniestro que nació en Öland a mediados de los años ´20 y que huyó tiempo después, del que se dice que aún sigue vivo y en la isla, a pesar de que se le enterró hace ya bastantes años.

Lo que parece una idílica y bucólica isla poco a poco se revela como un lugar siniestro y misterioso, lleno de secretos pasados y presentes.

¿Descubrirán Gerlof y Julia que pasó aquel día entre la niebla que cubría el lapiaz? ¿Qué fue de Jens?

Con una prosa precisa y continuos saltos en el tiempo, Johan Theorin nos adentra en la vida de Öland y nos presenta a unos personajes que poco a poco van estrechando el círculo y mostrando sus cartas hasta llegar a un sorprendente e inesperado final.

Inquietante y misteriosa, la novela va volviéndose cada vez más densa, como la niebla entre la que se perdió Jens Davidsson. Los personajes y los paisajes, los hechos del pasado, nos van enredando en una maraña cada vez más tupida para luego desenredarse suavemente mostrándonos la verdad.

Es una novela para coger con tiempo porque engancha, ¡vaya si engancha! Empiezas y te vas sumergiendo en la historia de tal modo que sin darte cuenta, ya no puedes dejar de leer, intrigado por los hechos pasados y los hechos presentes, por los personajes.

Una de las cosas que no tenía clara antes de comenzar la lectura es si se trataba de una serie en la que para llegar al final había que leer todos y cada uno de los libros. No es así. La tetralogía transcurre en la isla de Öland, pero cada novela tiene un principio y un final cerrados, lo que se agradece y mucho.

Los “investigadores” no son profesionales, no son policías ni detectives, ni tan siquiera periodistas. Son un hombre y una mujer corrientes, y eso le da un aire muy especial a la novela, por un lado más inquietante por ser la suya una investigación menos profesional y racional, pero más visceral dentro de lo que es el carácter escandinavo. El anciano Gerlof y su depresiva hija de mediana edad forman una extraña pareja, cuya relación es tirante desde la desaparición del pequeño Jens. El enfermizo antiguo capitán que vive en una residencia de ancianos y dedica sus últimos años de vida a averiguar qué pasó con su nieto y la atormentada Julia son una pareja atípica de la novela de intriga al uso, pero con la que es facilísimo empatizar. Son dos personas corrientes cuya vida en los últimos 20 años ha estado de uno u otro modo marcada por la misma tragedia, y su necesidad de obtener respuestas es lo que les mueve, Gerlof para dejar esta vida con serenidad, Julia para poder seguir adelante de una vez por todas.

Tenía cierta prevención también porque pensaba que podía ser una novela excesivamente dura (no sé de dónde saqué esa idea, pero no lo es) o tener pasajes terroríficos. No es así. Intrigante, por supuesto, inquietante, claro que si, enigmática, no podía ser de otro modo, pero terrorífica no.

Con todo lo dicho anteriormente lo mejor que puede decirse de la novela es que esconde una respuesta a todas las preguntas que plantea y, con toda seguridad, no son las que el lector se iba imaginando.

Publicada por Random House Mondadori, la novela consta de 400 páginas y su precio es de 19,90 euros.



«« Post anteriores | Siguientes posts »»