La fuerza de la pasión, de Nora Roberts

31. 08. 2011


Últimamente se están publicando muy pocos thrillers románticos contemporáneos así que cuando alguien (¡gracias, Isa!) te presta algo que no has leído, de una buenísima autora y descatalogadísimo, es todo un placer. Y cuando una vez que lo lees te das cuentas de que ha sido una de esas pequeñas joyitas, te sientes muy afortunada. “La fuerza de la pasión” (su título original, “Carnal Innocence“, un juego de palabras con el lugar donde transcurre la historia me gusta muchísimo más), de Nora Roberts es una novela que me ha encantado y me ha tenido enganchada de principio a fin, tanto a la parte romántica de la trama como a la parte de intriga y misterio en la que me he visto sorprendida más de una vez.

Caroline Weverly es una joven y afamada violinista a la que la fama la llegó siendo niña. Cansada de la vida que se ha visto obligada a llevar y de las tensiones emocionales a las que ha estado sometida decide refugiarse en un pequeño pueblo de Misisipi, Innocence, en la casa que ha heredado de sus abuelos, un lugar que apenas conoció siendo muy niña pero donde cree que encontrará la calma que necesita. Lo que no sabe es que en el pueblo han aparecido ya los cadáveres de dos mujeres brutalmente asesinadas, y ése es sólo el principio de algo más grande y peligroso.

Tucker es un atractivo y encantador mujeriego, perteneciente a la familia más antigua y adinerada de Innocence. También es el hombre por el que Caroline, sin desearlo, empieza a sentir algo especial, y al tiempo, es uno de los sospechosos de los macabros asesinatos.

La novela lo tiene todo para gustarme tanto como lo ha hecho: unos personajes que huyen de la corrección política que últimamente es tan exagerada en las novelas románticas que nos llegan de EUU (quizá porque está escrita hace 20 años), una pareja con química, unas muertes rodeadas de misterios e interrogantes que finalmente se solucionan (dejándome de paso con la boca abierta), un romance precioso, una ambientación encantadora con unos personajes secundarios que hacen que una respire el ambiente del sur como si lo estuviera viviendo. Definitivamente, una novela muy , muy recomendable.

La novela está descatalogada, pero en su día fue publicada en España por Cisne, Plaza&Janés,  DeBolsillo y Círculo de lectores; quizá aún pueda encontrarse en librerías de segunda mano. Consta de 638 apasionantes páginas.



Pan integral con masa madre

31. 08. 2011


Si ayer os enseñaba (aquí) mi primer pan con masa madre blanca, hoy os enseño mi primer pan con masa madre integral. El proceso para la masa madre podéis verlo aquí y lo que es la elaboración del pan ya con ella no tiene mucho misterio. Las fotos no me han quedado muy bien pero creo que  se aprecia bien sobre todo cuánto ha crecido la masa desde recién amasada hasta el resultado final. El levado duró casi seis horas, la verdad es que al ser masa integral no pensé que subiría tanto como para alcanzar las paredes de la fuente y eso me sorprendió muchísimo. La ternura de la miga es lo segundo que me sorprendió, de nuevo por ser un pan integral esperaba encontrarla algo más firme y compacta pero nada de eso. Así que todo ha ido mucho mejor de lo que me había esperado en un principio. Como os decía ayer con el otro pan, esta receta básica es la que haré por el momento con la masa madre integral antes de meterme en experimentos de panes especiales, que seguro que en invierno van a darnos mucho juego en casa.

 

Ingredientes:

100gm de masa madre integral
400gm harina integral de trigo
200ml agua templada
1ct azúcar moreno de caña
1ct sal
2ct aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Poner en un cuenco la masa madre integral, el agua, la harina, el azúcar, la sal y el aceite de oliva virgen extra y mezclar bien para seguidamente amasar sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada.

Amasar durante unos 10 minutos o hasta que la masa quede elástica pero no se pegue a las manos. Formar una bola y disponerla en el centro de una fuente de horno o de una placa de hornear. Abrigar con paños de cocina limpios y dejar que leve al calor y lejos de corriente de aire hasta que doble su volumen al menos.

Destapar, salpicar con agua del tiempo e introducir en el horno apagado y encenderlo a 200ºC. Cuando tome dicha temperatura cocinar unos 25 minutos más y retirar del horno.



Pan blanco con masa madre

30. 08. 2011


Este es mi primer pan blanco elaborado con masa madre. ¡Y me emocionó tanto hacerlo, verlo levar, oler cómo se iba cociendo, probarlo al fin! una maravilla. Para esta primera vez (y creo que así será durante un tiempo hasta que la masa madre y yo seamos ya buenas amigas y nos tengamos bien cogido el punto) no me he complicado y he elaborado un pan básico en el que lo único que he hecho respecto al pan básico que suelo hacer es sustituir la levadura prensada de panadero por 100gm de la masa madre blanca que elaboré. El resultado, creo que se puede pareciar en las fotos, es un pan de corteza gruesa y crujiente y miga esponjosa. El olor fantástico y el sabor, ni os cuento.

 

Ingredientes:

100gm de masa madre blanca
500gm harina blanca
250ml agua tibia
1ct sal
1ct azúcar morena de caña
2ct aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Poner en un cuenco la masa madre, el agua, la harina, la sal, el azúcar y el aceite de oliva virgen extra en ese orden. Mezclar bien para seguidamente amasar en una superficie de trabajo ligeramente enharinada hasta lograr una masa firme y elástica que no se pegue a las manos.

Dar forma de barra y disponer sobre una placa de horno para seguidamente dibujar 3 ó 4 cortes finos superficiales con un cuchillo de lama lisa. Cubrir bien con unos paños limpios de cocina y dejar reposar abrigado en una zona cálida de la casa y sin corrientes de aire. Dejar que leve hasta doblar su tamaño (yo lo dejé cinco horas, supongo que en invierno el tiempo será algo mayor).

Salpicar generosamente el pan con agua del tiempo e introducir en el horno apagado. Encenderlo a 200ºC y dejar que vaya levando un poco más dentro. Cuando coja dicha temperatura esperar unos 25-30 minutos y sacar el pan del horno.

Dejarlo enfriar sobre una rejilla de cocina (si te puedes resistir) y listo.



Cómo hacer masa madre en casa

29. 08. 2011


Durante estos días ya os he enseñado alguna foto de la masa madre que estaba preparando. Ahora que ya he hecho dos panes (uno blanco y uno integral) y he comprobado que tanto una como otra funcionan y bien, que es cierto que la corteza sale más gruesa y crujiente, que el sabor mejora considerablemente, que no es tan complicado como me había imaginado escribo esta entrada para animaros a hacerla ahora que todavía hace buen tiempo (la temperatura en mi cocina ha oscilado entre los 22 y los 25ºC durante el proceso) y creo que podréis hacerla como yo, sin ningún contratiempo y dedicándole menos de cinco minutos al día. Durante esta semana publicaré también el pan blanco y el pan integral que he preparado con sendas masas madres, las fotos y las recetas.

Desde hace un tiempo he leído mucho sobre masas madres, diferentes métodos, sistemas más o menos largos o cortos, más o menos sencillos o elaborados, con ingredientes muy básicos o con ayuda de alimentos “impulsores”. Sería imposible nombrar todos así que si tenéis interés en el tema y tiempo os animo a daros un paseo por google con las palabras clave y descubrir un mundo mágico y apasionante. Con todas esas lecturas yo me decanté por un método largo pero muy básico en cuanto a ingredientes y en un determinado punto lo que era una sola masa pasaron a ser dos, una de centeno para panes integrales y una con harina blanca para panes blancos.

Respecto a la masa para panes blancos (ya lo veréis más abajo) la harina que empleé es de fuerza, aunque no lo pone en el paquete. Me explico: las harinas de fuerza no son más que harinas de trigo normales con un mayor porcentaje de proteínas (el 80% de la proteína del trigo es gluten) que las empleadas para bizcochos, por ejemplo. Hay harinas que lo indican en su etiquetado y cuestan un riñón. Antes de leer a fondo sobre harinas yo no sabía esto y  para algunos panes o para recetas como el roscón de reyes compré la Harimsa que de barata no tiene nada (el último paquete que compré, de ¾ kilo, costaba cerca de los 2 euros) pero resulta que mirando hay harinas en las que no pone nada y tienen más proteína. Yo he comprado la de los supermercados LUPA (no sé si tenéis alguno cerca; en Castilla y León y en Cantabria hay muchos), Alteza, que el kilo cuesta 0,44 euros, como veis una diferencia enorme y tiene un 14% de proteína, un 1% más que la otra y cuesta casi 1/6 parte que ella.

En hacer ambas masas he tardado 10 días, pero como os decía antes, cada día no he dedicado a ellas ni cinco minutos.

El Día 1 cogí un tarro alto de cristal y puse en él 50ml de agua templada, 50gm de harina de centeno integral y ecológica y media cucharadita de azúcar moreno de caña. Lo mezclé bien, lo cubrí con papel film o lo dejé tranquilamente en mi cocina hasta el día siguiente. 24 horas después de haber comenzado simplemente volví a revolver todo, volver a tapar con film  y me olvidé del tema hasta el día siguiente.

El día 3 lo que hice fue añadir otros 50ml de agua teplada y otros 50gm de harina integral ecológica de centeno y mezclé todo bien. Cubrí con film y ¡hasta mañana!

El día 4 pasé la mitad del contenido del tarro a otro de similar tamaño y completé cada uno de ellos con 50ml de agua y 50ml de harina integral ecológica de centeno, los mezclé bien y cubrí con film.

El día 5 y todos los demás hasta llegar al 10 (éste incluído) hice lo siguiente; quité la mitad del contenido de uno de los tarros, bautizado como Integral, y la alimenté con 50ml de agua, 50gm de harina integral de centeno ecológica y mezclé bien tapando con film hasta el día siguiente. Con el otro tarro, bautizado como Blanco, quité la mitad del contenido y lo alimenté con 50ml de agua y 50gm de harina de fuerza; igualmente mezclé bien y tapé con film hasta el día siguiente.

Durante estos días se fue formando la masa madre, el contenido de ambos tarros crecía pero se iba tornando diferente entre si; el integral adquiría un tono mucho más oscuro y una textura  densa que el blanco (cercano éste a ser líquida). Las burbujas del integral eran menos que las del blanco pero mucho más grandes en tamaño; el blanco tenía muchísimas burbujitas pero más pequeñas y visto desde arriba una capa de burbujas de buen tamaño al aire.

Llegados al día 10 ya puede elaborarse pan. Para empezar he hecho dos panes básicos, uno integral y uno blanco, para comprobar que efectivamente la masa madre cumplía su función y han quedado estupendos. Estos días los iré publicando e iré disfrutando antes de que llegue el frío y con él me anime a probar más variaciones.

Y vosotros, ¿habéis probado con masa madre? ¿Qué método/s habéis seguido?



Tortitas crujientes de calabacín y patata

29. 08. 2011


Aunque se nota (y mucho) que cada día decrecen las horas de luz, todavía tenemos el huerto a pleno rendimiento y como en la variedad está el gusto sigo probando nuevas recetas con los vegetales del mismo. Estas tortitas crujientes de calabacín y patata son sencillísimas de hacer, he visto cosas parecidas en diversos libros y con esas ideas he preparado éstas a ojímetro. Nos han gustado muchísimo: el sabor, la textura crujiente… una maravilla. Os animo a hacerlas ya sea como entrante (yo me las he tomado con una crema de queso con cebollino fresco) o como guarnición de algún plato de carne o pescado simplemente cocinado a la plancha. Creo que os van a encantar.

 

Ingredientes:

un calabacín mediano
una patata grande
2Cd queso cremoso de untar
2ct cebollino fresco picado
1 y ½ Cd harina
aceite de oliva virgen extra
sal

Preparación:

Pelar el calabacín y la patata y rallar ambos gruesos. Aderezarlos con un pellizco de sal, espolvorearlo con la harina y mezclar muy bien.

En una sartén con un vaso de aceite de oliva virgen extra bien caliente ir friendo cucharadas de la mezcla ligeramente aplanadas. una vez estén doradas por un lado darles vuelta y dejar dorar por el otro. Sacarlas a una fuente con papel absorbente de cocina.

Disponer en un par de cuenquitos el queso cremoso espolvoreado con el cebollino.

Servir las tortitas bien calientes con el queso cremoso.



«« Post anteriores |