Bizcocho de cerezas y su salsa

31. 10. 2011


Esta semana pasada, al fin, ha llovido. Y digo al fin porque hacía falta, aunque es verdad que no lo ha hecho de la mejor manera, poco en algunas zonas y de manera excesiva en poco tiempo en otras, causando problemas. Pero espero que la lluvia se ordene un poco, sea suave pero constante y nos aleje de ese inicio de sequía que ya nos estaba amenazando. Con este tiempo me apetece mucho encender el horno y preparar algo rico para merendar o para el desayuno del día siguiente. En esta ocasión le tocó el turno a un sencillo bizcocho de cerezas y su salsa.  Para que las frutas o ingredientes que se añaden a la masa de bizcocho no caigan al fondo, hay que enharinarlos; en el caso de frutas en almíbar, como en este caso, y sobre todo si son deshuesadas y las echamos enteras, es más complicado porque tienen tanta humedad que absorben la del enharinado con mucha facilidad y de paso la de parte de la masa, y siempre hay algunas que caen al fondo.

 

Ingredientes:

Un bote (600ml) de cerezas en almíbar, deshuesadas
125ml de yogur
125ml de aceite de girasol
125gm de azúcar
300gm de harina + un poco más para las frutas
3 huevos grandes
un sobre de levadura química

Preparación:

Verter el líquido de las cerezas en un cazo y ponerlo a reducir al fuego hasta lograr textura de jarabe. Mientras, colar las cerezas para escurrirlas bien.

En un cuenco grande poner el yogur, el aceite, los huevos cascados, el azúcar, la harina tamizada y la levadura química y batir hasta lograr una crema fina y homogénea.

Secar con papel absorbente de cocina las cerezas y enharinarlas ligeramente; añadirlas a la masa y mezclarlas con la misma con movimientos envolventes; verter en un molde de silicona de corona.

Introducir en el horno ya caliente a 175ºC y cocinar durante unos 45-50 minutos o hasta que al pinchar la varilla salga limpia.

Dejar enfriar antes de desmoldar.

Servir cortado en porciones y acompañado por la salsa en salsera.



La marca de sangre, de Johan Theorin

30. 10. 2011


Por fin ha llegado a España la tercera entrega de la tetralogía de Johan Theorin, el cuarteto de Öland, “La marca de sangre”. Una apasionante novela que te tendrá en un tris página tras página y enganchada de principio a fin.  Llega la primavera a la isla de Öland y con ella la vida vuelve a Stenvik, la pequeña población costera que ya conocimos en las dos novelas anteriores, “La hora de las sombras” y “La tormenta de nieve”, ambientadas respectivamente en el otoño y el invierno. Quizá por ello la novela no parece tan oscura en un principio aunque poco a poco los secretos que van saliendo a la luz y las incógnitas que se ciernen sobre los protagonistas nos van envolviendo en la intriga y la incertidumbre para desembocar, nuevamente, en un genial final.

La pequeña población  de Stenvik, en la costa de la isla sueca de Öland, recibe nuevos moradores con la llegada de la primavera; Per Morner se instala en la casa de la vieja cantera que ha heredado de su difunto tío y lo hace acompañado de su hijo adolescente mientras la hermana melliza de éste se queda en el continente hospitalizada para hacerle varias pruebas que abran luz sobre su delicada salud. Per está divorciado y tiene una relación más que distante con su extraño padre, Jerry, un hombre que ha tenido una vida muy oscura, por eso no puede ni imaginarse que pronto lo salvará de una muerte provocada ni que tendrá que hacerse cargo de él y cuidarlo, enfermo y amenazado por un peligro que Per no sabe bien de dónde viene.

A la isla llegan también los Larson; Max y Vendela, un matrimonio de mediana edad con ciertos problemas. Max es un exitoso escritor de libros de autoayuda y Vendela es una mujer triste y solitaria que creció en la isla, donde tuvo una infancia muy poco feliz.  Otros nuevos vecinos son los Kurdin, una pareja joven y atractiva con un hermoso bebé que habitan una enorme y carísima casa. Y Gerlof, un viejo marinero jubilado quien decide abandonar la residencia de ancianos para regresar a su hogar a pasar los días que le queden de vida y donde se verá atrapado por la lectura de los diarios personales de su difunta esposa.

Lo que comienza como una lectura más o menos tranquila acaba derivando en una maraña de secretos, un miasma de enigmas que pone en entredicho a todos y cada uno de los habitantes de Stenvik, su pasado, su presente y, su futuro, quien lo tenga. Página a página nos adentramos más en ello y de la mano de Per vamos descubriendo, a la vez que él, tantas soluciones como nuevas incógnitas hasta llegar a un revelador final.

Una novela genial para los amantes del género negro, perfecta para empezarla un viernes por la noche porque quedarás tan enganchada que tendrás todo el fin de semana para leerla a tus anchas; te costará dejarla de lado antes de llegar a la última página. Nos encontramos con personajes aparentemente normales que se ven envueltos ya sea por voluntad propia o de mano de otros en un laberinto peligroso cuyo origen está, quizá, muy alejado en el tiempo pero cuya amenaza es muy presente y real.

Si os gusta la novela negra, no os lo podéis perder; no os arrepentiréis.

La novela está publicada por Random House Mondadori, consta de 410 páginas y su precio es de 19,90 euros en su formato libro y de 13,99 en formato ebook.



Curiosidades gastronómicas: caolín

30. 10. 2011


Cualquier aficionado a la mineralogía o a la geología dirá que el caolín es una arcilla blanca pura con la que se utiliza para la fabricación de porcelana. Esta sustancia que tiene no pocas utilidades industriales (desde rellenar hules hasta la elaboración de cemento refractario pasando, entre otras, por usarse en la fabricación de material eléctrico o de ruedas abrasivas), curiosamente, también es ingerida como alimento en algunos lugares del mundo.

En algunas zonas de china utilizan este mineral como condimento y son varias las tribus africanas que lo comen directamente, chupándolo de la tierra. Alimentar no sé si alimentará, pero estaréis conmigo en que resulta cuanto menos extraño, yo diría que incluso repulsivo.

Le caolín ingerido resulta según dicen un poderoso antidiarreico aunque a parecer no es ese el motivo de su ingestión. ¿Os atreveríais vosotros a probarlo?



Pan de maíz

28. 10. 2011


Soy consciente de que no es el más bonito del mundo pero está riquísimo y su corteza gruea y crujiente es un placer para los sentidos en contraste con su miga blandita (no esponjosa, si blandita).  Una maravilla. El corte no sé si me ha quedado muy aparente; pasando el cuchillo por la marca del enrejado se aprecia bien qué parte del corte se ha cocinado interior y qué parte pertenece al enrejado más o menos profundo. La harina de maíz siempre hay que mezclarla con otra harina que “suba” porque si no en lugar de pan tendremos un mazacote más duro que una piedra, en este caso yo he puesto mitad harina de maíz, mitad harina de trigo. Os animo a que probéis un día, porque el resultado es riquísimo.

 


Ingredientes:

250gm masa madre
250gm harina de maíz
250gm harina de trigo
250ml agua templada
1ct sal
1ct azúcar moreno de caña
2ct aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Poner en un cuenco la masa madre, el agua con el azúcar, la sal y el aceite de oliva virgen extra y poner encima ambas harinas tamizadas. Mezclar bien y amasar unos minutos hasta que se maneje bien y no se pegue a las manos (es una mezcla muy fácil de trabajar).

Formar una bola y dejarla reposar al abrigo durante unas dos horas.

Amasar de nuevo, dar forma de bola algo achatada y dibujar con un cuchillo de lama lisa un enrejado en la parte superior. Abrigar de nuevo y dejar reposar 3-4 horas.

Cocinar en el horno ya caliente a 175ºC durante unos 35-40 minutos.

Dejar enfriar sobre una rejilla antes de servir.



Aprender a ahorrar energía

27. 10. 2011


A estas alturas ya todos sabemos (o así debería ser) lo importante que es ahorrar energía, pero a menudo en la práctica nos olvidamos de cómo hacerlo. Esta actividad se puede realizar igual con niños que con adultos, en el ámbito escolar, en casa, en grupos de tiempo libre…

Para saber dónde podemos ahorrar energía primero hay que saber dónde y cómo la consumimos. Seguro que podremos llenar una pizarra entera para enumerarlas y aún nos faltará espacio: a través de los aparatos eléctricos, usando el coche, a través de la calefacción o refrigeración de una estancia, etc…

Un buen modo de pensar en ello y encontrar soluciones para ahorrar en cada gasto de energía es una lluvia de ideas entre todo el grupo. Muchas veces unas ideas ayudan a que surjan otras y seguro que saldrán muchas propuestas interesantes además de las clásicas.

Después quedará la parte importante, la práctica. ¿Por qué de qué sirve saber las cosas si nos quedamos tan sólo en la teoría? Seguro que hay muchas cosas que podemos hacer a nivel individual (no dejar los aparatos eléctricos en Stand by, ponernos una chaquetita y bajar un par de grados la calefacción central,  no utilizar una bolsa de plástico para el tentempié del recreo, etc…) pero también habrá otras que para lograrlas necesitemos unirnos en grupo (el sistema de coche compartido para ir al trabajo, los grupos de consumidores para ahorrar viajes, etc…).

Si la actividad se hace, por ejemplo, en la escuela, ¿qué podemos hacer entre todos para ahorrar energía allí? ¿Está la temperatura en un punto correcto o podemos solicitar a la dirección que la rebaje?  ¿Necesitan las puertas burletes para evitar la salida del calor? ¿Tenemos las luces encendidas porque es necesario, o por costumbre? Etc…

Sería interesante al cabo de un tiempo recordar y ver si hemos sabido adaptarnos para ahorrar energía o si todo quedó en mera teoría, pensar nuevas actuaciones que podemos llevar a cabo para lograrlo o cómo hacer que no nos olvidemos de las cuestiones más básicas.



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