Galletas de cacahuete

26. 11. 2011


Hacía un montón de tiempo que no preparaba galletas y ya tenía ganas de hacerlo. Aprovechando que es fin de semana, he preparado una hornada. Llevaba además unos días pensando en hacerlas de cacahuete y se me ocurrió la feliz idea de añadirle un toquecillo de Elixir Bacardí pensando, como así ha sido, que casaría muy bien. Son muy sencillas de hacer, si sois glotones o varios para comerlas seguro que os va mejor doblar las cantidades porque si no después os arrepentiréis de no haberlo hecho.

Ingredientes:

150gm de harina
100gm de mantequilla a punto pomada
50gm azúcar morena de caña
1 y ½ Cd cacahuetes pelados
1Cd Elixir Bacardí

Preparación:

Poner en un cuenco la mantequilla con el Elixir, el azúcar y con una mano ir incorporando la harina tamizada mientras con la otra se va mezclando. Añadir finalmente los cacahuetes y tener una masa homogénea y manejable  pero que no hay que amasar.

Formar con la masa 20 bolitas del tamaño de una nuez pequeña y aplastarlas suavemente con las palmas de la mano hasta dejarlas de aproximadamente 1/2cm de altura; disponerlas sobre una hoja de papel de hornear colocada encima de una placa de horno, sin que se toquen entre si para que al hornearse y crecer no lleguen a unirse unas a otras.

Introducir en el horno ya caliente a 200ºC y hornear durante unos 12-15 minutos.

Dejar enfriar antes de servir.

Si sobran (cosa rara pero podría suceder) se conservan bien en una lata de cierre hermético.

 



Asado de cerdo y frutas

25. 11. 2011


Preparar asados así de fáciles y ricos me encanta. Realmente no da nada de trabajo, en unos pocos minutos lo tienes listo para que luego el horno siga haciendo su trabajo y te puedas desentender para dedicarte a otra cosa y el resultado siempre es un placer para el paladar. ¡Y lo bien que huele la cocina! Os animo a prepararlo un día, seguro que os va a gustar.

Ingredientes:

1 pieza de cabecero de lomo de cerdo de unos 900gm
½ cebolla blanca mediana
2 manzanas royal gala
12 orejones de albaricoque
½ ct bayas de pimienta de colores
½ Cd bayas de enebro
sal

Preparación:

Pelar la cebolla y cortarla en gajos no muy gruesos; disponer sobre una fuente de horno que pueda ir a la mesa.

Sazonar la carne y disponerla sobre la cebolla.

Lavar la manzana, descorazonar y cortar en cuartos; repartir alrededor de la carne, al igual que los orejones.

Repartir las bayas de pimienta y de enebro sobre el contenido de la fuente y cubrir ésta con un papel de horno para que no salpique el mismo durante la cocción.

Introducir en el horno ya caliente a 210ºC y cocinar durante aproximadamente una hora o una hora y cuarto (según el punto que le queramos dar).

Retirar y trinchar en la misma mesa.



Dulce de membrillo (en panificadora)

24. 11. 2011


Hace ya bastantes días que tenía en casa unos membrillos que nos había regalado un amigo y tenía la idea de preparar el típico dulce de membrillo con ellos. Como desde que me he liado la manta a la cabeza con la masa madre tengo la panificadora en desuso, aproveché a hacerlo en ella, en el programa para mermeladas. Además mucho más cómodo que tener que andar dando vueltas en una cazuela y manteniendo más o menos constante la temperatura. En realidad no tiene misterio ninguno aunque yo no hice mucha cantidad porque no las tenía todas conmigo pero es lo más simple del mundo. Para las cantidades utilicé la proporción de tres partes de azúcar por cuatro de fruta porque un 4-4 me parecía excesivo.

Aquí la forma más típica y tradicional de servirlo, con una cuñita de queso.

Ingredientes:

1Kg de membrillos (ya pelados, despepitados y troceados)
3/4Kg de azúcar
el zumo de un limón mediano

Preparación:

Poner todos los ingredientes en la cubeta de la panificadora y seleccionar el programa mermelada.

Cuando pite anunciando que ha terminado el programa, verter el contenido (con mucho cuidado porque está muy caliente) en un cuenco y triturarlo con una batidora. Verter en una fuente o un tupper y dejar enfriar muy bien. Luego guardar tapado en la nevera unas horas o de un día para otro para que coja forma.



De cocina y literatura; Flores y sombras

23. 11. 2011


Hace unos días (aquí) os hablaba de una novela apasionante, “Flores y sombras”. Una historia que además me ha ayudado a empezar a descubrir la cultura japonesa, que tan ajena me resulta. Y dentro de la cultura milenaria del país está la gastronomía,  de vital importancia y que en la novela ayuda a transportarte a ese lugar y época, que forma parte importante de la ambientación. Así una puede imaginarse el bullicio de las calles donde los vendedores de tofu buscan clientes,  las celebraciones de año nuevo donde no faltan el sake especiado y las tortitas de arroz o los caminos en los que podían cruzarse con “agricultores que llevaban cestas de verduras de invierno o ristras de caquis secos”,  y de tantas y tantas escenas en las que está presente el té.

La novela comienza con una celebración de boda, la de la hermana de la protagonista, ¿tenéis curiosidad por cómo sería un banquete de bodas de la hija de un médico en el Japón de mitad del S. XIX? “… habíamos estado preparando un banquete desde hacía días: arroz con habas rojas, chirazushi, mochi, tofu aderezado de maneras diversas y un enorme besugo entero. Los invitados trajeron regalos: pescado sobre capas de hojas de roble, tortas de maíz dulce, umeboshi y otros manjares salados, abulones y chipirones, y toneles de sake enfundados en alegres envoltorios de paja…”.  Bastantes capítulos y un tiempo más adelante asistimos a otro banquete de boda, en ese caso el de Tsuru, la protagonista y narradora de la novela. “…Otros invitados trajeron ofrendas festivas, el besugo de ojos saltones o tai (uyo nombre significa omedetai, felicidades), Kemp, bonito seco y sepia y muchos barriles de sake envueltos en paja”.

A lo largo de la novela descubrimos en diferentes escenas y situaciones diversos platos que no están ahí por simple añadido de letras y palabras, si no que muestran la cultura nipona, la época del año y hasta el nivel social de quien lo sirve o lo degusta. Y así pasamos por algunas preparaciones muy conocidas para el occidental y otras que no lo son tanto; soba, sushi, pasta dulce de habas, cuencos repeletos de arroz mezclados con mijo y verdura, pulpo estofado, gachas de mijo, cebada, anguila a la parrilla, berenjena frita

Pero también a través de la comida podemos ver cómo ven los japoneses a los occidentales, concretamente a los británicos a través de uno de los jóvenes que viajan a Londres para aprender inglés, química y el moderno arte de la guerra. De él y su vida en Inglaterra leemos “… añora los sabores delicados del té japonés y mataría por un cuenco de arroz. Le han ofrecido platos de arroz aquí, pero uno está hecho con leche y azúcar y el otro, una mezcolanza de pescado ahumado con huevos, sólo se come en el desayuno”. Y prosigue “ los ingleses comen muchas patatas y pan. No tiene problema con ello, uno puede acostumbrarse al pan. Y la carne a menudo es la parte más sustanciosa de cualquier comida. También le gusta el jamón con huevos, la primera comida que degustó en Inglaterra, en el puerto. Su sabor quedó mezclado para siempre con el asombro, no solo por la enorme y negra inmensidad de Londres, si no también por que lo hubieran entendido en su rudimentario inglés y él a su vez comprendiera lo que le respondían. Después de todo, todo el tiempo que había invertido estudiando en Edo había servido para algo. También echa de menos el ensacado fresco y el sushi, los soba, los mochi, los dango. Se le hace la boca agua. Bebe té con valentía, pero sabe aún peor después de haberse imaginado los suculentos platos”.

Y no puedo terminar de comentar la gastronomía dentro de ésta fantástica novela sin dejar constancia de lo dicho en una conversación mientras degustan algunos dulces típicamente portugueses.  “los portugueses habían dejado toda clase de cosas prácticas: armas de fuego, pan, tempura y bizcocho“.



Ensalada árabe de zanahoria

23. 11. 2011


¿Cómo apañar una ensalada rica, ligera y apetecible en cinco minutos y con lo que tenemos por casa? Pues así, por ejemplo. Sencillísima, rapidísima de preparar, y no por ello menos sabrosa. A prueba de perezosos. Un entrante con todo el sabor en un tiempo record.

Ingredientes:

3 zanahorias grandes
2 ruedas de limón en almíbar
1Cd pistachos pelados
1Cd del almíbar del limón
1Cd aceite de oliva virgen extra
una punta de cuchillo de comino en polvo
un pellizco de sal

Preparación:

Pelar y despuntar la zanahoria. Con un pelador hacer tiras de la misma y repartirlas en dos platos individuales.

Picar gruesos los pistachos y el limón y repartirlo entre ambos platos.

Aderezar con el comino y la sal y con el almíbar y el aceite de oliva virgen extra en hilos para servir al momento.



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