La cocina de Flores Mágicas

Escrito por Marhya en De cocina y literatura, Gastronomí­a el 10 Marzo, 2016 / 4 Comments

Hace unos días os hablaba de la novela Flores mágicas, del autor alemán Heinz G. Konsalik. Hoy quiero hablaros de la cocina de Flores Mágicas, que se utiliza no sólo como mero acompañamiento; el autor la usa para recrear momentos, sí, pero también para conocer un peco mejor a algunos personajes y, sobre todo, para mostrarnos la cultura de un lugar y de una gente.

La novela transcurre en la actual Namibia, en los años previos a su independencia. El protagonista es un joven médico alemán que llega para investigar una extraña enfermedad. Con este médico blanco y su amigo un misionero bávaro cincuentón, vemos que entre las familias blancas, incluso entre las que llevan varias generaciones viviendo en África, la alimentación es la propia de una familia alemana tradicional. No parecen haber tomado nada de las tribus negras de la zona y prácticamente sólo hay algo netamente de la zona que incluyen en su alimentación habitual; el kudú, que suelen comer asado y hervido como si fuera cerdo o ternera.

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Para la inmensa mayoría de los blancos, aún estando a miles de kilómetros de Alemania, todo debe hacerse al estilo alemán, que es el único válido. Así podemos leer cosas como “…los días de matanza, cuando había carne de cerdo cocida y una fuente con morcillas y chorizos de hígado calientes, hechos a la manera de Westfalia o Turingia...” o “...chorizos alemanes y carne de cerdo hervida y salchichón con chucrut auténtico…“.

El protagonista suele malcomer conservas o cosas que su ayudante, un joven negro con mejor voluntad que acierto, malcocina. A menudo le acompaña un misionero de la zona, con el que traba buena amistad. Ambos parecen más interesados en la cerveza o los licores que en el alimento, hasta que llega Luba, la nueva ayudante del Doctor, una joven mestiza. Entonces se dan cuenta de lo incivilizados que están siendo, de que “se han dejado” y no tienen platos que casen, ni vasos adecuados y hasta carecen de servilletas. Ella prepara la cena cuando llega a su nuevo puesto y con cuatro cosas apaña lo que a los hombres les parece todo un banquete que les hace ver que estaban tan metidos en sus cosas (salvar vidas el uno, almas el otro) que no estaban prestando atención a otras importantes que les ayudarían a sentirse más humanos. ” Luba entró en la habitación y con ella penetró el riquísimo aroma del asado. Sobre una bandeja de latón balanceaba una fuente de madera con ensalada, una fuente de vidrio con verduras humeantes y una jarra de lata con salsa para el asado. En vista de la falta de una panera, había puesto gruesas rebanadas de pan blanco sobre una tablita de madera“. “Había espesado la salsa y le agregó hojas de menta del huerto, que había picado muy finas“.

En la nostalgia de la tierra y la familia, incluso de quienes viven (y sigo hablando de blancos) felices en África y no tienen intención alguna de marcharse de allí, está también al nostalgia de sabores como el de las tortas dulces alemanas, que unos prueban y recuerdan las que cocinaba su madre o su abuela, bien aún en Alemania, bien ya en África.

Me gustaría dejaros algunas frases más que me han gustado y tienen relación con la cocina y la comida. ” … Además, cocinaba, asaba gallinas, pollos y carne de kudú y vaca, preparaba papayas y jugosas frutas, cocinaba porotos y lentejas y consiguió para Oppermann una de las máximas exquisiteces de África Sudoccidental; un tipo de trufa proviniente de un hongo que crece sobre las raíces de las acacias“. “También preparé algo para mañana; porotos, gulasch con carne de cabra y un budín de vainilla con salsa de frambuesas. Urulele tendrá que cocinar únicamente el maíz. Todo está listo en la nevera. Y pasado mañana Urulele deberá freír el chorizo fresco que compré al carnicero de Outjo y acompañarlo con la verdura que está en la fuente de porcelana, al a izquierda en la nevera, todo está listo y preparado para ser cocinado“.

Las referencias son muchas más, pero no es plan de transcribirlas todas. Si conseguís dar con el libro, creo que os gustará irlas descubriendo poco a poco, porque muchas transmiten y cuentan mucho más que el simple nombre de algunos platos.

De todos modos, yo ya he añadido a mi libreta de recetas de novela nombres como las albóndigas con salsa de alcaparras, el asado frío o el goulash de ternera a la húngara.

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4 Responses to “La cocina de Flores Mágicas”

  1. Estas albóndigas con salsa de alcaparras… ¡qué ganas de poder probarlas!
    Muchas referencias culinarias en esta novela, mira que antes de este apartado en el blog, nunca me fijaba en ello!!!
    Besos,
    Palmira

  2. Jajaja, hay libros que nunca pone nada, aunque diga, comieron, sirvieron la comida, cocinaron durante horas… y no mencionan el qué, pero en otros es parte de la ambientación y la verdad aporta mucho a la misma, al lugar, la época, la forma de ser y el estilo de vida o clase social de los personajes…
    Besos.

  3. Es interesante que te cuente una historia hablándote de la comida. Te muestra la importancia que le han dado a su forma de comer y lo importante que es en su vida y en su forma de disfrutar.
    Un abrazo.