La cocina de Muerte en el Burj Khalifa

Escrito por Marhya en Cultura, De cocina y literatura, Gastronomí­a, Literatura el 26 Abril, 2016 / 0 Comments

Hace unos días os hablaba de la novela de Gema García-Teresa, Muerte en el Burj Khalifa, y de cuánto me había gustado. Hoy os cuento de la cocina en dicha novela.

La trama de Muerte en el Burj Khalifa tiene lugar en los Emiratos Árabes, concretamente en Dubái. Y la mayor parte de la novela transcurre durante el mes del Ramadán. Aunque durante ese periodo del año no se coma ni beba (salvo excepciones como los niños o los enfermos, entre otros) durante el día, si que se hace al llegar la noche, normalmente en familia. Son momentos muy importantes dentro de la cultura y/o religión islámica.

la-cocina-de-muerte-en-el-burj-khalifa

La cocina árabe no me es desconocida, sobre todo en lo que a la zona del mediterráneo se refiere. Al fin y al cabo, son nuestros vecinos con los que compartimos muchos ingredientes habituales. Tengo algún libro de cocina árabe, pero son de cocina marroquí y de cocina libanesa (incluso podría contar como de cocina árabe el que tengo de cocina turca) y, la verdad, de la cocina tradicional del Golfo Pérsico poco o nada he leído. Así que conocer algunas cosas propias de allí me ha resultado de lo más interesante.

En una escena de la novela, asistimos a la cena de la primera noche del Ramadán. Casi todos los platos que se sirven en esa cena familiar tan importante, son platos tradicionales de dichas fechas. “...tharid, el estofado de cordero del que se decía había sido el plato preferido del profeta Mahoma, que la paz y las bendiciones sean con Él, servido sobre unas piezas de regag, un pan tostado muy fino que absorbía los jugos del estofado y que era sencillamente delicioso; al harees, una mezcla de trigo y carne con ghee, la mantequilla clarificada habitual en muchas recetas, que necesitaba varias horas de cocción, y arroz machbuss con pasta de dátiles y ghee, que aunque se consideraba más adecuado para el invierno, la madre de Hessa lo había preparado porque era el preferido de su nieto Nasser. Tampoco faltaban los dátiles y los típicos baklava, unos hojaldres con miel, nueces y pistachos. para beber habían dispuesto grandes jarras con limonada fría con menta“.

Ya ves, todo un banquete de delicias tradicionales.

A lo largo de la novela, vamos descubriendo en diferentes momentos otros platos importantes en la cultura emiratí como la harira (sopa de lentejas) o el laban (una bebida refrescante y nutritiva a base de yogur, agua y sal). También está el machuss rubian (un arroz con gambas y limas secas, cocinado con bezar, la mezcla de especias típica del país que incluye coriandro, cardamomo, comino, clavo, pimienta negra, chile, canela, nuez moscada, cúrcuma y jengibre). Me han quedado muchas ganas de probar este plato, tengo que investigar a ver si encuentro una receta fácil de hacer en casa y los ingredientes para prepararla, no sé si será complicado dar con ellos.

Otro plato que me ha intrigado mucho también es el igleimat, unas especie de buñuelos empapados en un jarabe con sabor a azarán, cardamomo y canela. ¿No te suenan tremendamente tentadores?

Y no quiero acabar esta entrada sin mencionar otra golosada que puede que caiga el día más inesperado,  los chocodátiles o dátiles recubiertos de chocolate. Imagínate lo buenos que deben estar. Yo lo haría con chocolate negro porque tiene que ser tremendamente dulce, ya con el dulzor propio de los dátiles.

¿Qué te parece la cocina de Muerte en el Burj Khalifa, te resulta tentadora? ¿Conoces tú la cocina emiratí? ¿Te gusta probar platos de otras latitudes?

Etiquetas:

Divider
Comments are closed.