La cocina de Bajo los cielos de zafiro

Escrito por Marhya en De cocina y literatura, Gastronomí­a, Literatura el 23 junio, 2016 / 2 Comments

Hace unos días os contaba sobre la novela Bajo los cielos de zafiro y lo mucho que me había gustado. Hoy quiero hablaros de la cocina de Bajo los cielos de zafiro, que la autora utiliza muy bien para recrear ambientes, para darnos pistas sobre las personas, su forma de ser, su nivel de vida y mucho más.

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Hay una parte de la historia muy cruda y cruel que transcurre en años de privaciones y necesidad. De esas comidas de supervivencia, que muchas veces ni tan siquiera merecen tal nombre, no voy a contar nada porque es más que triste y no es comida que nadie queramos recrear en nuestras cocinas. Sólo mencionaré un zumo de naranja que refleja mucho más de lo que parece.

Uno de los personajes principales de la novela es Natasha Azarova, quien en 1937 tiene 14 años y es hija de un gran chocolatero, creador de numerosos nuevos productos en la mayor fábrica de chocolate de la URSS. La felicidad de este hombre jugando con ingredientes, sabores texturas para crear nuevos productos que lleven la felicidad a quien los pruebe, es palpable. Y es que hacer felices a otros a través de la comida es algo que muchos disfrutamos, sin llegar a ese nivel, en un plano más de andar por casa.

No conocía mucho de la comida rusa antes de leer este libro, sólo algunos de los platos más típicos, como el borsch que, por cierto, en la novela no aparece. Ahora me quedo con unos cuantos nombres e ideas sobre los que investigar más. Por ejemplo los piroshki de patata (que son una especie de empanaditas rusas), el kasha de trigo sarraceno (una especie de gachas que pueden ser dulces o saladas), los pelmeni de setas (algo así como bolitas de pasta rellenas) o los blintzes (una especie de crepes).

Además de estos platos tradicionales, hay otros que he apuntado en mi libreta de recetas de novela, como una tarta de bodas (“en el glaseado se apreciaban tonos marfil y moca, y estaba decorada con rosas de té y liriosdel valle hechos de azúcar“), unos blinis acompañados de queso feta, pimientos dulces marinados y berenjenas, una ensalada de remolacha, una sopa de pescado o un salmón a la plancha con puré de patatas y un bocadillo relleno de tomate picado, cebolla, pimientos rojos y verdes, patata guisantes y mayonesa (¿bocadillo de ensaladillas rusa?).

En una de las escenas que transcurren en 1937 asistimos a una multitudinaria cena ofrecida por Stalin, en la que se sirve ensalada Olivier, ensalada de remolacha, caviar y verduras encurtidas de entrante, seguida de sopa de setas y pescado. Después del primer plato a base de pechugas de pollo y pastel de verduras. De postre, compota de melocotón con helado de frambuesa.

En el año 2000, en un restaurante georgiano en Moscú, los comensales degustan ensalada georgiana, berenjenas rellenas y alubias rojas con cilantro y ajo, Jachos jinkali (bolas de masa rellenas de ricotta y menta) y un pastel de nueces con té de menta fresca.

¿Conoces bien la cocina rusa? ¿Has probado alguno de estos platos?

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2 Responses to “La cocina de Bajo los cielos de zafiro”

  1. Sin ser experta en cocina rusa, alguna cosita probamos cuando fuimos de viaje de novios en Moscú hace ya muuuuchos años! Los piroshkis son una delicia como la kasha (dulce la probé y salada viene a ser sarraceno tostado) y los blintzes que se parecen a unos blinis…
    Comida muy rica y sencilla que nos encantó con kvas, un tipo de zumo de manzana naturalmente fermentado que estaba de muerte!
    A ver con qué recetas te animas!
    Besos,
    Palmira