10 consejos para organizar la cena menos romántica del mundo
29. 01. 2012
Llegadas estas fechas no hay blog (de cocina, de manualidades o como dicen los más cool de crafties, jajaj, me parto con el término, como si no tuviésemos otros para definirlo, de moda o casi de lo que sea) que se precie que no haga mención al dichoso, a veces amado, a veces odiado pero nunca indiferente Día de los Enamorados. Bueno, este año incluso antes del día de Reyes ya he visto alguna referencia, ¡qué adelanto! No me lo podía creer. Así que como blogger “de lo que sea” no puedo abstraerme del tema en cuestión pero como cosas bonitas, cursis, horteras, delicadas, empalagosas, elegantes y horribles (que de todo hay por los blogs mundiales, desde lo precioso y conmovedor hasta lo absolutamente abominable) ya encontraréis a montones, he decidido dedicarle una entrada al tema “cena romántica”. Pero no hablando de menús (a lo mejor encuentro las ganas o la inspiración otro día), si no de las que considero (yo, particularmente, no digo que lo que me parezca a mi tenga que parecerle igual a nadie más) que son las 10 cosas que arruinarían una cena romántica. Diez consejos para organizar la peor cena romántica del mundo (si deseas lo contrario, ya sabes qué no hacer). ¿Coincidimos en alguna?
1.- Sé romántico sólo el día de San Valentín. Si en los últimos doce meses no has organizado ninguna cena romántica, por favor, ten el valor y la decencia de no hacerlo el 14 de Febrero. Aunque lo hagas de corazón, tendrás muy poca credibilidad. Ésta crecerá con tan sólo organizarlo un día antes. O varios. O muchos después. Ser romántico “porque toca” es lo menos romántico del mundo.
2.- Llena la casa de velas. Un toque es bonito, un exceso puede dar lugar a que parezca un velatorio, a que asuste o a que se origine un accidente que termine con una visita del cuerpo de bomberos. Sobre todo si son aromáticas, jamás mezcles olores y en la mesa de la comida, nunca, jamás, uses aromáticas que interfieran con los aromas naturales de los manjares que se sirvan.
3.- Deja el teléfono móvil encendido. Si hay que explicar el por qué, mejor ni te molestes en organizar una cena romántica, intenta adquirir primero un mínimo de sensibilidad.
4.- Pon música de fondo si no conoces muy bien los gustos de tu pareja. Siempre es preferible el silencio que algo que desagrade a la otra persona. Lo que para unos es romántico para otros es insufrible así que más vale curarse en salud.
5.- Prepara una cena hiper elaborada. Una cosa es esmerarse y otra asustar. No pongas el listón tan alto que tu pareja tenga miedo de corresponderte con otra cena por no estar a la altura. Y por supuesto, no hagas nada que requiera estar a última hora pululando por la cocina, porque interrumpir una conversación interesante o romper el encanto del momento para irse a freír no se qué es totalmente anti romántico.
6.- Abusad del vino (o cava, champán y demás). Nada peor para la sobremesa y los encuentros amatorios posteriores que una pareja amodorrada por exceso de alcohol a la que le pesan los párpados y que prefiere dormir que dedicarse a otras cuestiones más pasionales.
7.- Déjate llevar por los afrodisíacos a cascoporro. Si pones una tonelada de canela en el postre, te lo vas a cargar. Si quieres servir dos docenas de ostras, puedes empachar. Si sirves langosta a un alérgico al marisco la noche acabará en la cama, si, pero de un hospital. Todo con moderación y cerebro. El afrodisíaco está en el cerebro (no, no digo que sirvas sesos en la cena).
8.- Los sabores muy marcados nunca pueden faltar. Pasa del ajo y la cebolla porrillo, de los quesos fuertes y de todo aquello que no predisponga a besarse sin haber pasado previamente por un túnel de lavado de alta tecnología.
9.- Olvídate del día siguiente. Si una cena romántica va bien lo lógico es que tengas compañía durante varias horas. Tener algo preparado por si se tercia recuperar fuerzas entre asaltos amatorios o servir un desayuno decente, es lo mínimo que se espera. Incluso si no va bien pero tienes la pareja en casa (porque vive en ella), tener algo perfecto preparado para el desayuno (que, por supuesto, en ese caso no compartirás) servirá para que los remordimientos le persigan todo el día; no arreglarán la noche anterior pero, ¿quién dijo que no es dulce la venganza?
10.- Lucha por querer tener todo bajo control. No hay mejor manera de que te persiga la ansiedad, de que no te relajes, de que la rigidez rompa la naturalidad y todo salga al revés de lo que tenías previsto. Como se suele decir “que todo fluya”, y seguro que de una manera u otra, al final la noche resulta mejor que si todo tuviera que seguir un guión marcado. O, al menos, más natural.




