29. 12. 2010
El otro día os comentaba (aquí) cómo hacer un herbario clásico. Hoy quiero hablaros de cómo elaborar un precioso herbario global, una actividad para mi mucho más bella e interesante. Y es que el herbario global no se limita a estudiar las plantas individualmente o a mostrarlas aisladas si no que prefiere verlas como parte de algo más grande y de un modo más extenso.
Para realizar un herbario global necesitarás una cámara de fotos y cuando tomes una muestra podrás fotografiar el ejemplar del que dicha muestra procede, una toma de su situación (en una pradera, un parque urbano, un bosque, etc…) y de muchos detalles del ejemplar que de otro modo sería imposible tener en cuenta, por ejemplo en el caso de un árbol el tipo de corteza que tiene, la cantidad de flores o frutos si los posee, la evidencia de que alberga algún tipo de vida animal (nidos de pájaro, parásitos, colmenas…), etc… Un buen dibujante podría pensar que es lo mismo que hacer un buen dibujo del tipo de los que se usan en los cuadernos de campo, pero un dibujo siempre es más subjetivo, aunque si te animas a incluirlo también seguro que tu herbario global se enriquecerá con tu visión particular de cada ejemplar escogido.
Un herbario global no resulta tan académico aunque lo que puedes aprender de él es mucho más que taxonomía y botánica. Por eso resulta muy bonito incluir no sólo los datos básicos de una tarjeta de herbario clásico si no otros complementarios que pueden ir desde una descripción del día o el lugar donde se efectuó la recogida de la muestra a unas impresiones sobre el ecosistema en que ésta vivía o vive, el tiempo meteorológico que se sufría o disfrutaba y todo lo que se te ocurra que pueda resultar de interés o que te apetezca resaltar. ¡Sé todo lo imaginativo que desees!
Así, cada ejemplar podrá merecer dos carpetillas, una con la muestra clásica y una segunda que incluirá a modo de cuadernillo las fotos y textos. Otra forma de hacerlo aún más bonito, vistoso y actual es dedicar un archivador a una misma familia de especies y acompañar las muestras de herbario clásico con un CD en el que incluyas esos otros datos sobre cada ejemplar que lo convierten en un proyecto global, como pueden ser fotografías, videos, un audio con los datos complementarios y todo lo que se te ocurra que pueda resultar apropiado o de interés.
Hacer un proyecto de este tipo es muy bonito, mucho más de lo que pueda parecer, porque se disfruta mucho en las salidas a recoger muestras pero también al ponerlo en orden en casa, al secar las muestras, al montar los videos si te decides por ellos, y da para muchos buenos momentos. Además con él pueden disfrutar personas de edades muy diferentes, por lo que tanto como actividad escolar como actividad familiar o de clubs de tiempo libre es muy bien aceptada. ¿Te animas con ello?
11. 12. 2010
Uno de los trabajos más largos que tuve que hacer durante mi época de estudiante fue un herbario (junto al insectario del que os hablaré en otra ocasión), un enorme y precioso herbario con más de 200 especies y variedades diferentes de plantas. En una de tantas mudanzas (quien haya tenido que pasar por varias seguro que me entiende), tuve que deshacerme de él. Una lástima, pero no se puede guardar todo.
A pesar de que era un herbario muy trabajado y bonito, con mucha variedad, era un herbario clásico y hoy me gusta más un herbario global. Os cuento las dos propuestas a ver si una de ellas os seduce lo suficiente para llevarla a cabo. En esta primera entrada, la de hoy, os cuento sobre el herbario clásico, tal y como se ha hecho durante siglos.
Hacer un herbario clásico es más o menos sencillo y su principal fin es estudiar las plantas, aprender sus nombres y sus características botánicas o el de disponer de una colección de muestras. Para ello hay que recoger, siempre con cuidado de no dañar la planta, hojas de diferentes especies. Al recoger las muestras, se toma nota de algunos datos (lugar y fecha de recogida, estado de la planta) para posteriormente poderlos incluir en la ficha dedicada a cada especie. una forma de no estropear las muestras y de no mezclar los datos tomados es utilizar bolsas de congelación y carpetas de proyecto para guardarlas y transportarlas hasta casa. Recuerda que hay plantas como por ejemplo es acebo que está absolutamente prohibido coger en España, te puedes ver acusado de un delito medioambiental.

Quizá la parte más delicada sea el secado de las hojas. Tradicionalmente se hacía entre papeles de periódico escondidos entre hojas de la guía telefónica, pero no es la mejor manera de lograrlo a no ser que estemos hablando de musgos y líquenes (nuevamente os recuerdo que en algunas Comunidades Autónomas está prohibido coger musgo). Una prensa con papel secante puede ser una buena opción, incluso entre dos láminas de papel secante entre tomos de enciclopedia es una buena manera de hacerlo.
Para montar el herbario mi opción favorita es un enorme archivador (o varios archivadores si tienes muchos ejemplares que mostrar) en el que guardarlos. Para cada ejemplar, necesitarás una cartulina doblada o una carpeta de cartulina fina, abierta, sin gomas ni otro tipo de cierres. Al abrirla sobre la parte interior derecha podrás pegar una hoja de papel blanco de calidad sobre la que irá pegada la muestra. Muchas veces se incluye adjunto un sobrecito con muestras de semillas, o sus frutos desecados.
En la misma hoja que la muestra o en la parte izquierda interior de la carpetilla, se incluye una tarjeta con algunos datos entre los que habitualmente se incluye el nombre común y el nombre científico del ejemplar, la clasificación de la misma, el nombre de la persona que recolectó la planta (esto no tiene mucho sentido si es una labor particular o si no se quiere destacar qué miembro de la familia o grupo recolectó más plantas que otro, es un dato que se utiliza más a nivel académico que personal), la fecha y el lugar de la recolección, aunque se pueden incluir muchos más datos referentes a la zona en que se recolectó, el ambiente, la altitud…
Pero este tipo de herbario clásico, siendo bonito, se queda muy pobre en comparación con un herbario global, del que os hablaré en una próxima entrega.
02. 12. 2010
Si el otro día (aquí) hablábamos sobre los árboles de navidad, hoy llega el momento de poner en entredicho los adornos navideños y tratar de averiguar cómo hacer que nuestros adornos sean lo más ecológicos posible. Es un proyecto que puede hacerse en familia o en el colegio, y que resultará interesante como toma de conciencia, y que puede derivar en un aún más interesante ejercicio de creatividad, cuando hagamos nuestros propios adornos.
Como en la entrada sobre los árboles de Navidad, os propongo un debate para plantear preguntas y tratar de dar respuestas y generar ideas entre todos.
Algunas de las cuestiones que nos podemos plantear: ¿Afectan negativamente al medio ambiente los adornos que solemos poner en Navidad? ¿ Es ecológico disponer de luces navideñas? ¿Todas las luces navideñas gastan la misma energía? ¿Es interesante utilizar elementos naturales (plantas, flores, frutos…) como ornamento navideño? ¿En qué casos lo es y en cuáles no lo es? ¿Qué elementos cotidianos podemos reciclar para convertir en adornos navideños? ¿De qué materiales es mejor prescindir en nuestros ornamentos? ¿Qué adornos resultará interesante guardar para la Navidad del año siguiente y qué haremos con los que no sea interesante guardar?
Algunas de las cosas que conviene tener en cuenta y que pueden aportar luz a algunas de las cuestiones a debatir:
- Hay plantas que está terminantemente prohibido coger del campo (además, bajo fuertes sanciones monetarias) como es el caso, en muchos lugares, del musgo y el acebo, por el frágil equilibrio de los ecosistemas a los que pertenecen.
- Hoy en día existen luces navideñas LED que consumen menos que las convencionales; pese a todo es un derroche mantenerlas encendidas de continuo en un hogar y es uno de los elementos decorativos más fácilmente prescindibles, aunque a los niños pequeños les encantan.
- Una cinta o cuerda en la que colgar las tarjetas navideñas recibidas, es una decoración bonita que además nos recuerda el cariño de quienes nos la enviaron. ¿Qué otras decoraciones además de ser un elemento ornamental nos quieren decir algo más y conviene tenerlas presentes?
25. 11. 2010
Estamos a un mes del día de Navidad. En muchos sitios, sobre todo comercios, ya se está poniendo la decoración navideña y uno de los iconos que no pueden faltar, parece ser el típico árbol de Navidad. Pero, ¿es ecológico un árbol de Navidad?
Los niños no demasiado pequeños ya podrán entrar a valorarlo y plantearse algunas cuestiones que tampoco está de más que pensemos los mayores. Puede hacerse a nivel grupal, escolar o familiar.
Para empezar y aunque no tiene que ver con la educación ambiental propiamente dicha, creo que sería interesante conocer el origen de la tradición de los árboles navideños, y para ello nada mejor que empezar a indagar sobre el origen germánico de la tradición, cómo y cuándo ésta empezó a adoptarse en Gran Bretaña y cuál fue el motivo de que en España (sobre todo en Cataluña) empezaron a utilizarse los árboles navideños.
¿Es ecológico tener un árbol de Navidad en casa? Como casi todo en esta vida, en esto tampoco hay sies y noes absolutos, pero sí es cierto que, por regla general, no lo es. Será interesante que los niños debatan cómo lograr que su árbol sea lo más ecológico posible y decidan qué camino o caminos seguir con consciencia.
Aquí, algunas cuestiones que sería importante incluir en el debate:
* Utilizar un árbol nacido en el bosque (y más aún si se tala para ello) como árbol de Navidad casero, es un atentado ecológico. ¿Merece la pena hacerlo por disponer de un adorno en casa unos pocos días?
* Si compramos un árbol de Navidad en un vivero o lugar que cumpla con la legalidad, ¿quiere decir que se cultive de modo ecológico o legalidad y ecología son dos cosas diferentes en esta ocasión? ¿Cómo afectaría la calefacción de nuestra casa a un árbol vivo? ¿Dañaría al árbol de algún modo vivir en nuestra casa o podemos hacerlo de manera que no sufra?
* Si tenemos casi decidido disponer de un abeto o un pino natural, con su correspondiente cepellón, ¿qué haremos con el árbol después de Navidad? ¿Sabemos las consecuencias negativas de plantarlos en el monte así sin más, quizá rompiendo el equilibrio de un ecosistema? ¿Qué hacen los servicios municipales con los árboles que recogen tras las fiestas navideñas? ¿Sobreviviría un árbol de Navidad en nuestra casa en buenas condiciones? ¿Somos capaces de investigar para encontrar el mejor destino para cuando terminen las fiestas?
* Si tenemos claro que sí queremos adornar la casa con un árbol de Navidad, ¿qué variedad de abeto nos interesa escoger para que sobreviva bien estos días y también para que pueda adaptarse al destino que le tenemos marcado para cuando las fiestas terminen? ¿Podemos adornarlo de cualquier manera o hay ornamentos, como son las luces, por ejemplo, que le pueden dañar permanentemente? ¿Hay algún lugar de la casa que sea el más adecuado para ubicar el árbol de Navidad?
* Si tenemos muchas dudad y no sabemos si poner o no árbol de Navidad en casa, ¿por qué podríamos sustituirlo? ¿Nos interesa un árbol artificial o para su fabricación se habrán utilizado métodos muy poco ecológicos que harán peor el remedio que la enfermedad? ¿ Qué podemos hacer, qué nos interesa?
17. 10. 2010
Hoy os propongo una actividad muy sencilla y muy práctica que puede hacerse con personas de diferentes edades, desde niños pequeños a ancianos que puede hacerse a nivel grupal, colegial, familia e incluso puede ser una buena idea hacerlo a nivel personal.
Todos sabemos que el agua, sobre todo el agua potable, es un bien escaso y que hay que tratar de no desperdiciarla, pero a menudo se nos escapa el modo de hacerlo. Con esta actividad podrás identificar qué hábitos cotidianos merecen un cambio.
El primer paso es hacer un listado de las actividades en las que se utilice agua, anotándolas todas, desde las más cotidianas a las más inusuales. Algunas seguro que las tienes muy presentes como la cisterna del retrete, el agua que emplea la lavadora para hacer la colada, el agua que bebemos, la que usamos para lavarnos los dientes, para regar las plantas, para lavar el coche, para cocinar, etc… y otras en las que quizá no pienses demasiado a la hora de plantearte cómo ahorrar agua, como puede ser el caso de su uso industrial para la generación de energía eléctrica, por ejemplo.
Después de tener el listado terminado simplemente hay que ver en qué usos del agua se puede influir para reducir su gasto y de qué modo hacerlo. Algunas sencillas sugerencias que quizá te ayuden:
- Sustituir los clásicos cubitos de hielo por bolas de acero enfriadoras reutilizables
- Emplear el programa de lavado de ahorro de agua siempre que sea posible
- No dejar el grifo abierto mientras nos lavamos los dientes, fregamos los cacharros, etc…
- Reducir el caudal de los grifos y también el de la cisterna de cada retrete
- Preferir la ducha al baño
- No lavar el coche con manguera si no con cubo y trapos
- No utilizar el lavavajillas ni la lavadora a media carga: esperar a poder usarlos a carga completa
- Utilizar sólo agua de lluvia para regar tus plantas y/o escoger plantas que no precisen de demasiada agua para su correcto desarrollo
Ahora sólo queda trasladar la teoría a la vida diaria, que es el objetivo final de la actividad. Si crees que se te van a olvidar muchas cosas puedes poner recordatorios con post it para darte cuenta en el momento apropiado, y si la idea incluye el crear hábitos en niños que aún no saben leer, puedes hacer unos cartelitos con dibujos para colocarlos en lugares visibles al efecto.
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