Hace unos días os contaba cuánto me gustó leer la novela de Sarah Lark, “En el país de la nube blanca“. Hoy quiero volver a asomarme a esta novela para hablaros de la cocina de En el país de la nube blanca.
La novela, como os conté, transcurre a mitad del S. XIX, comeinza en Inglaterra y narra el viaje de unas mujeres inglesas hacia Nueva Zelanda, y sus primeros años de vida allí. En la novela prácticamente vemos a los colonos británicos e irlandeses y a los maoríes que en muchos casos trabajan para ellos. La mayoría de los primeros quieren comer al estilo de sus antepasados y los segundo saben cocinar al estilo de los suyos. Así vemos la locura que puede apoderarse de un viejo rico y dado a la botella por su afán de poder comer un típico Irish Stew (estofado irlandés) y el gusto de muchos maoríes por los boniatos y por el pescado.
Dado que buena parte de la novela transcurre en granjas ovejeras, está claro que el cordero, los boniatos y el pescado son el alimento principal de los personajes.
“… Moana cocía a fuego lento boniatos y verduras o asaba carne o pescado con especias exóticas…”, “… Una comida al estilo maorí con pescado fresco del Avon y unos boniatos exquisitamente condimentados…”, “…cordero y un gratinado de boniato…”, “… no obstante, y dentro de sus limitaciones, para el mediodía consiguió servir pescado con boniatos. Por la noche hubo de nuevo pescado con boniatos y al mediodía del día siguiente boniatos con pescado“.
Otra cosa es la comida de las grandes ocasiones y celebraciones. “Se cocieron a fuego lento corderos y carneros, y se prepararon verduras, carne de ave y setas a la piedra, siguiendo la tradición maorí. Las ensaladas y otras guarniciones se hallaban preparadas en largas mesas y se servían al gusto de los invitados“.
En mi lista de recetas de novela me llevo, de paso, apuntados algunos platos; Sopa de pollo, cerveza de jengibre, pollo y puré de patatas, crepes de sirope o un delicioso asado.
Qué curiosa para mi la combinación de boniato y pescado… una mezcla que me apunto para probarla pronto.
Besos,
Palmira
Ya me contarás, Palmira, porque por aquí los boniatos no se suelen ver, así que tengo difícil probarla.
Besos.