Entre miradas, de Vera Beryl, es la cuarta novela de la serie Rainbell Falls. Esta novela no me llamaba mucho la atención por su sinopsis y porque pertenece al subgénero Royal, que no es de mi interés. Pero las tres primeras novelas de la serie me habían gustado, tenía ganas de ver cómo era Callen como protagonista y, sobre todo, quería saber más del resto de los personajes de la familia de cara a leer las dos siguientes historias.
Entre miradas, de Vera Beryl: de qué va
Rainbell Falls, Maine. Call vive en el mismo terreno en el que también lo hacen sus hermanos, aunque cada uno tiene su propia casa. Tiene una empresa de seguridad con un antiguo compañero de universidad, pero ya hace tiempo que ha dejado de hacer de guardaspaldas. Prefiere vivir en el pueblo en el que nació y se crió y dedicarse a la parte técnica, de ingeniería y tecnología, que puede realizar en la distancia.
Pero un día su socio aparece en la puerta de casa de Call acompañado de una chica. Es una princesa que está recibiendo amenazas y por eso su abuelo les ha contratado. Esconderse en Rainbell Falls, un pueblo alejado de todo y sin conexión a internet parece la mejor idea, sobre todo cuando va a estar protegida por Call en todo momento. Sin embargo, este no tiene ganas de asumir esa responsabilidad y, sobre todo, de tener que sacrificar su vida personal y su intimidad por trabajo y dinero.
Para ella, Alaya, en cambio, es una oportunidad para alejarse de la sociedad cerrada y misógina en la que ha vivido siempre, hacer nuevas amistades y poder tomar sus propias decisiones.
Mi opinión sobre Entre miradas. Rainbell Falls nº4
No voy a decir que no me haya gustado Entre miradas, porque la parte romántica una vez se pone en marcha lo ha hecho y episodios como la visita a la feria los he disfrutado, pero todo el tema de la realeza me ha aburrido, no porque esté mal, sino porque no es de mi gusto ni de mi interés. No es un problema del libro, es una cuestión de mi gusto personal, al menos la mayor parte. Y en algunos momentos se me ha hecho demasiado pesado en ese aspecto.
Además, es que no me ha resultado nada creíble. Para estar escondida, Alaya vive tan ricamente en el pueblo, se relaciona con los hermanos de Call y con sus mujeres, participa en festividades y eventos, va a la cafetería… En fin, muy acomodaticio para la historia pero si el tema Royal ya me resultaba poco interesante y creíble, pues esto no ha ayudado a mejorar mi impresión. Los tiempos de vuelo de Maine a Europa en avión privado tampoco encajan y eso de los países inventados que no me cuadran con nada real no me gusta, de modo que todo esto tampoco ha ayudado.
A todo ello debo añadir que la supuesta intriga no ha sido tal porque todo lo que me veía venir, así ha sido. Hasta la identidad del supuesto culpable. Y para colmo, al empezar, hay un fallo de fechas que en realidad es nimio pero que por unos instantes no cuadra y, al ser el principio, deja pocas ganas de continuar. Y es que asumo que cuando alude a veintisiete años atrás del inicio de la trama señala que es 1889 con lo que te haces una idea mental de época. Luego habla de televisión, lo que rompe esa imagen y ves que la trama es actual como el resto de la serie. Así que supongo que se refería a 1998. No sé si será posible su corrección, al menos en las ediciones digitales.
Dicho todo esto puede parecer que Entre miradas no me haya gustado nada, y no es así. Ha habido cuestiones que me han gustado, básicamente la relación entre los protagonistas, cómo surge y cómo evoluciona. Lo demás, si eres fan de la realeza puede gustarte y si no, pues vas sobre aviso. Pero si quieres leer la serie completa, es lo que hay.



