Un hotel junto al mar, de Julie Klassen, es la primera novela de la serie En las costas de Devonshire. Es una historia coral protagonizada por unas hermanas y ambientada en el primer cuarto del S. XIX, aunque en cada entrega va a concluir la historia de amor de una de ellas.
Un hotel junto al mar, de Julie Klassen: de qué va
Sidmouth, Inglaterra, abril de 1818. Tras la muerte del señor Summers, su esposa y sus cuatro hijas menores están en una situación económica un tanto complicada. Aunque poseen la casa que el hombre compró en la costa de Devonshire para que su mujer enferma pudiera disfrutar de los beneficios del mar para la salud, carecen de unas rentas que les permitan vivir como hasta entonces.
En la zona hay muchas casas de huéspedes, pensiones y hoteles, ya que se trata de un área muy elegido por la gente que busca beneficiarse de los baños de mar. Entre ellas una antigua dama de compañía, que las anima a emprender su propio negocio. Así las cosas, deciden que es lo mejor para todas ellas.
Sarah, la mayor de las cuatro, a sus 26 años de edad, se pone al mando. La más pequeña, Gorgiana, aún tiene 15 años. Emily y Viola, las gemelas, tienen caracteres casi opuestos.
Una de las hermanas es especialmente hostil a la idea: Viola, quien nació con un problema físico y tiene una cicactriz facial de las cirujías a las que fue sumetida. No le gusta mostrarse a los demás y tiene miedo de tener que estar siempre ocultándose o con un velo cubriéndole la cara incluso en su propio hogar. Además, se niega a trabajar como si fuera una criada.
Emily, que vive entre libros y sueña con ser escritora encuentra el modo de que Viola pueda aportar dinero sin trabajar en el hotel. Publica un anuncio en nombre de su hermana ofreciéndose como lectora para personas impedidas. Y así es contratada por sus vecino más cercano, el Mayor Hutton.
Mi opinión sobre Un hotel junto al mar, novela 1 de la serie En las costas de Devonshire
Julie Klassen tiene dos tipos de novelas: las que son muy elaboradas, cuidadas y emotivas y las que son corales, más sencillas, livianas y ligeras. Un hotel junto al mar pertenece al segundo grupo. Es una historia en la que no hay un protagonista destacado, sino que las hermanas lo son en su conjunto y junto a ellas, otros personajes.
Después de leer varias novelas interesantes seguidas, lo cierto es que esta lectura se queda floja. Pero a su vez está bien para desengrasar, dejar temas más gruesos, complicados o duros a un lado y cambiar de tónica.
Si buscas una de las grandes novelas de Julie Klassen, pues no lo es. Y es una pena, la historia romántica más relevante de esta me parece todo un desperdicio. Con esos personajes, podía haber escrito una de sus novelas más trabajadas, podía haber sido un historión. Pero queda muy diluida entre otros muchos personajes y tramas, algunas más interesantes que otras.
Otra cosa que le hace perder puntos a Un hotel junto al mar, para mi gusto, es que le sobran páginas y escenas que no aportan nada. En algunos casos las escenas de la vida cotidiana o diaria tienen un interés para conocer a los personajes o para entender el ambiente en que habitan, pero aquí me ha parecido que ha habido demasiado sobrante. Por ejemplo, explicando a lo largo de varias páginas los avances de un juego de mesa que no rebela nada de interés sobre los caracteres, inclinaciones o relaciones de los participantes.
Tengo las dos siguientes novelas de la serie, así que lo más probable es que las lea. Al fin y al cabo es una lectura fácil, rápida, resulta agradable. No le pongo pegas en ese sentido. Pese a que son historias largas, si tienes una buena velocidad lectora las vas a devorar porque no tiene complicación alguna. Y para pasar un buen rato es más que suficiente. Pero si tienes poco tiempo para leer, creo que hay demasiadas lecturas interesantes ahí fuera como para dedicarlo a esta serie.





