El honor de Preston, de Mia Sheridan, es una bonita novela romántica de una autora que ya me ha hecho disfrutar antes con sus historias duras y emotivas pero llenas de encanto y con final feliz. Empecé esta novela precisamente por lo mucho que me habían gustado historias de esta autora como Kyland.
El honor de Preston, de Mia Sheridan: de qué va
Annalía, hija de una inmigrante ilegal, se ha criado junto a la granja de los Sawyer, donde su madre trabaja. Ha pasado mucho tiempo allí y por eso tiene amistad con Preston y Cole, los dos hermanos gemelos hijos de sus propietarios, poco mayores que ella. En cierto modo se puede decir que han crecido juntos y para ella, que no lleva una vida como la de otras chicas del pueblo, son una parte importante de su existencia.
Entre Annalía y Preston siempre ha habido un entendimiento especial. En su fuero interno ambos saben que es amor. Pero también Cole está interesado en Annalía y ella también le tiene cariño.
Siendo adolescentes, Cole propone a Preston una forma de dilucidar quién tiene derecho y quién no a salir con Annalía. Y él es el ganador. Así que Preston debe callar sus sentimientos y apartarse a un lado.
Pero los sentimientos cuando son poderosos no se pueden ocultar para siempre. Cuando las cosas se dan de un modo determinado, estallan. Lo que ocurre es que con ello pueden provocar hechos que no entraban en la ecuación de inicio. Y esos hechos pueden poner en peligro justamente lo que ambos tanto deseaban tener juntos.
Mi opinión sobre la novela romántica El honor de Preston
El honor de Preston es una historia romántica bonita pero no exenta de dureza. Si solo buscas pasajes felices y vidas de ensueño, olvídate, no es una novela para ti. En esta novela hay pobreza extrema, dolor, pérdida, miedo, rencor… y otros ingredientes no aptos para quienes buscan una novela en la que se vea solo el lado brillante de la vida.
Annalía es un personaje con una vida peculiar, poco común en el género. Al menos yo no había encontrado otra novela contemporánea romántica con una protagonista en una situación semejante. Es muy fácil empatizar con ella. También es fácil empatizar con Preston, e incluso con Cole, lo que enriquece mucho la historia, no se trata de un triángulo donde haya un malo y dos buenos. Eso le añade gracia.
Aunque el argumento simplificado de El honor de Preston pueda parecer manido, en realidad al leer la historia, una no tiene la sensación de haber leído otro libro semejante, esa sensación que a veces cansa tanto de que todo es más de lo mismo. Y se agradece. Son la forma de narrar de Mia Sheridan, los detalles, la profundidad, los que marcan la diferencia.
Tengo pendiente de leer alguna novela más de esta autora, así que poco a poco me pondré a ello. La carga emocional tan potente que genera es lo que hace que no me sienta animada para leerlos seguidos.




