Ciruelas doradas cocidas

Escrito por Marhya en Gastronomí­a, Postres, dulces y repostería el 14 septiembre, 2011 / 9 Comments

Esta es una forma sencilla de aprovechar las ciruelas maduras porque se pueden conservar varios días en la nevera o pueden congelarse para preparar dulces con ellas en invierno. Lo único que puede resultar laborioso es si las ciruelas son pequeñas, pero laborioso no equivale en este caso a complicado ni mucho menos.

Ingredientes:

1 y ½ Kg de ciruelas doradas
2 copas de vino blanco semi dulce
4Cd azúcar moreno de caña
1 ramita de canela

Preparación

Pelar y deshuesar las ciruelas.

Poner al fuego una cazuela alta con el vino blanco, una copa de agua, la canela y el azúcar y cuando rompa a hervir añadir las ciruelas. Cocerlas destapadas durantes 25 minutos y retirar.

Dejar enfriar y servir tal cual o utilizar como base para otros platos dulces.

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9 Responses to “Ciruelas doradas cocidas”

  1. Debe estar rico con ese almíbar “enriquecido” con el vino blanco… Para acompañar un helado, por ejemplo, de vicio.

    Marhya Reply:

    Me alegro mucho de que te guste, Elena. La verdad es que quedan muy ricas, aunque sea muy sencillo.
    Besos.

  2. Me encanta la fruta cocida y estas ciruelas duran tan poco que vale la pena ir congelando un poquito de esta manera.
    Nosotros estamos sin congelador y apenas nevera, y estoy desesperada jajaja
    Besos,
    Palmira

    Marhya Reply:

    Palmira, espero que se te solucione pronto porque no solemos pensarlo pero ¡lo que es estar sin ello!!! Sobre todo en esta época del año, que hasta la leche se te estropea en un rato fuera de la nevera.
    Un beso, guapa.

  3. Dios mío que cosa más buena!! y luego igual me dices que las ciruelas son de tu propia cosecha!! Es que ya sería el no va más. Me encanta sóla y con yogurt.
    Besitos
    rosa

    Marhya Reply:

    Rosa, me alegro de que te gusten. Las ciruelas no son de mi cosecha pero si de la del vecino, nosotros no tenemos frutales pero el vecino tiene unos ciruelos de los que ya hemos comido varias veces en este final de verano, a él le encantan nuestros calabacines. Como ves nos entendemos bien con los intercambios huertiles, es bonito dar y recibir y todo con el sabor de lo casero.
    Besos, guapa.