Vindicatio, el fuego del Imperio, de Arlette Geneve

Escrito por Marhya en Cultura, Literatura el 26 Febrero, 2014 / 2 Comments


Antes de comenzar a leer “Vindicatio. El fuego del Imperio“, me lo pensé mucho porque la anterior novela que leí de Arlette Geneve, “mudaÿÿain”  no terminó de convencerme, y tengo tantas lecturas pendientes y últimamente saco tan poco tiempo para ellas, que no terminaba de atreverme. Pero por otro lado las novelas ambientadas en el Imperio Romano me suelen gustar y pocas llegan a mis manos escritas desde una visión femenina (la última creo que fue “La esclava de Vesta” y ya han pasado unos años desde que la disfruté).  Así que finalmente me animé y me alegro de haberlo hecho, porque me ha parecido una historia bonita y entretenida con un componente de intriga entre la élite romana importante.

Imperio Romano, año 26d.C. Lucio Máximo Magno (Máximo) es un general romano que regresa victorioso a Roma después de la batalla de Aricillum, en Hispania. Allí le esperan su madre, Claudia, y su hermana, Áurea, y una nueva misión en zona bárbara, aunque su deseo sería retirarse del ejército y descansar en las tierras que por su labor le fueron regaladas por el Cesar en Iulia Augusta Emerita (la actual Mérida) y donde posee una casa a medio construir.

En Roma se encuentran también los Sila, viejos amigos de la familia; el padre, Marco, fue compañero de armas del padre de Máximo, la hermana mayor, Sane, es muy amiga de su propia hermana, el hermano mayor, Antonino, es el mejor amigo de Máximo desde la infancia pero en lugar de por la carrera militar optó por la política y es uno de los más jóvenes miembros del senado y la menor de los hijos, Aradia, es una muchacha atípica enamorada en silencio de Máximo desde la infancia.

Temiendo porque su vida peligre en su nueva misión y su familia quede desamparada, Máximo deja a su madre poderes para actuar legalmente en su nombre. Lo que no puede imaginar es que las intrigas y ambiciones de la vida política romana terminen repercutiendo en él a pesar de ls distancia y que unos terribles acontecimientos que tienen como epicentro a la familia Sila desemboquen en su matrimonio con la joven Aradia, el único modo que encuentra en Roma Claudia para poner a salvo a la muchacha.

Máximo debe regresar a Roma y enfrentarse a varios retos; el peligro que acecha a su familia y que no sabe bien de dónde o de mano de quién procede, el modo de demostrar la inocencia de su amigo Antonino antes de que sea descubierto y su joven e inesperada esposa, que le espera en Iulia Augusta Emerita.

La novela es bonita y agradable de leer y mantiene un buen equilibrio entre la trama romántica y la dedicada a las intrigas romanas. Está bien escrita y se ve que bien documentada, y te engancha rápidamente, desde el primer capítulo; ya no puedes dejarla hasta el final. Es una novela para leer del tirón.

Una de las cosas que me gusta es que Máximo no sea un hombre del S. XXI, no es un cromagnon, pero si que en cierto sentido es primitivo (sin connotaciones negativas), y eso está muy bien porque la gracia de leer una novela ambientada prácticamente hace dos mil años es que la personalidad de los personajes y no sólo lo que les rodea sea acorde a ello en la medida de lo posible, y aunque se pueda hacer alguna concesión ahí está el truco, en hacer sólo alguna y no crear una historia de hoy en día que transcurra entonces.

En definitiva, es una historia agradable de leer, que te atrapa de principio a fin, perfecta para disfrutar del tirón (ideal para un fin de semana de mantita y sofá).

Publicada por Terciopelo, consta de 333 páginas y su precio es de 12,95 euros.

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2 Responses to “Vindicatio, el fuego del Imperio, de Arlette Geneve”

  1. Las tramas en la roma antigua me suelen gustar mucho y me ha llamado la atención que el protagonista no sea como un hombre de hoy en día, porqué es la gracia de leer cosas que no sean lo que conocemos sino viajar en el tiempo y en las mentes.
    Ainssss pobre lista de pendientes jejeje
    Besos,
    Palmira

    Marhya Reply:

    Palmira, yo ya tengo asumido que nunca tendré tiempo material de leer todo lo que quiero leer y lo que querré en un futuro. jajaja, no tenemos remedio.
    Besos.