21. 05. 2012
Hace mucho que no escribía ninguna entrada sobre el huerto, ahora que se va terminando la primavera creo que es buen momento para volver sobre ello. Esta vez os quiero hablar de cultivar en canalones.
Este año teníamos intención de ampliar el espacio que dedicamos al huerto pero al mismo tiempo no queríamos reducir el espacio que en el patio dedicamos al descanso y el ocio, claro que el espacio que hay es el que hay, ¿la cuadratura del círculo? No, utilizar los fundamentos de cualquier huerto urbano (en balcón o terraza) y trasladarlo a nuestro patio: el cultivo en vertical.

Hay muy diferentes formas de cultivar en vertical, pero a través de Pinterest (aquí) había conocidos varios ejemplos de cultivo en canalones que me convencían y mucho porque apenas ocupan espacio (sobre todo), pueden estar en altura (más alejados de parásitos y plagas aunque ya sabemos que éstas llegan arrastrándose o volando a prácticamente todas partes), necesitan muy poca tierra, son fáciles de regar y recoger (justamente por estar en altura, evitándonos “agachar el lomo”) y encima teníamos canalones en casa, con lo cuál tampoco había que comprarlos. Vamos, todo ventajas. Así que estaba claro que teníamos que probar el cultivo en canalones.

Lógicamente los canalones no tienen una profundidad suficiente para albergar todo tipo de plantas, por eso nosotros hemos empezado con unas que nos parecían ideales: las espinacas cortas; precisan poca profundidad, se adaptan bien a la zona en la que queríamos instalarlo (sombría la mayor parte del día), entre ellas crean una masa que mantiene un buen grado de humedad, cortarlas en altura resulta comodísimo y además aunque llueva no se salpican de tierra las hojas como en el suelo. Y el resultado ha sido tan estupendo que seguiremos con ello.
Ya os enseñaré esta semana qué ensalada más rica nos preparamos con la primera tanda de espinacas. ¿Habéis cultivado vosotros en canalones? ¿Qué os parece esta opción?
27. 10. 2011
A estas alturas ya todos sabemos (o así debería ser) lo importante que es ahorrar energía, pero a menudo en la práctica nos olvidamos de cómo hacerlo. Esta actividad se puede realizar igual con niños que con adultos, en el ámbito escolar, en casa, en grupos de tiempo libre…
Para saber dónde podemos ahorrar energía primero hay que saber dónde y cómo la consumimos. Seguro que podremos llenar una pizarra entera para enumerarlas y aún nos faltará espacio: a través de los aparatos eléctricos, usando el coche, a través de la calefacción o refrigeración de una estancia, etc…
Un buen modo de pensar en ello y encontrar soluciones para ahorrar en cada gasto de energía es una lluvia de ideas entre todo el grupo. Muchas veces unas ideas ayudan a que surjan otras y seguro que saldrán muchas propuestas interesantes además de las clásicas.
Después quedará la parte importante, la práctica. ¿Por qué de qué sirve saber las cosas si nos quedamos tan sólo en la teoría? Seguro que hay muchas cosas que podemos hacer a nivel individual (no dejar los aparatos eléctricos en Stand by, ponernos una chaquetita y bajar un par de grados la calefacción central, no utilizar una bolsa de plástico para el tentempié del recreo, etc…) pero también habrá otras que para lograrlas necesitemos unirnos en grupo (el sistema de coche compartido para ir al trabajo, los grupos de consumidores para ahorrar viajes, etc…).
Si la actividad se hace, por ejemplo, en la escuela, ¿qué podemos hacer entre todos para ahorrar energía allí? ¿Está la temperatura en un punto correcto o podemos solicitar a la dirección que la rebaje? ¿Necesitan las puertas burletes para evitar la salida del calor? ¿Tenemos las luces encendidas porque es necesario, o por costumbre? Etc…
Sería interesante al cabo de un tiempo recordar y ver si hemos sabido adaptarnos para ahorrar energía o si todo quedó en mera teoría, pensar nuevas actuaciones que podemos llevar a cabo para lograrlo o cómo hacer que no nos olvidemos de las cuestiones más básicas.
24. 08. 2011

Lo prometido es deuda, y aunque en los comentarios ya se acertó la respuesta sobre cuál era la flor misteriosa (aquí), aquí os ponga una foto en la que se ve la planta entera para que se vea bien. Son lechugas de hoja de roble. Si no se recogen a punto para comerse se crecen, y si las dejas lo suficiente lucen unas diminutas flores que a mi me parecen muy bonitas; se abren cada mañana y se cierran al anochecer.
Estas lechugas son de semilla biológica; Yolanda y Javi las venden en La despensa verde.
Hoy dos fotos, os dejo la del otro día para que veáis mejor las flores:

14. 08. 2011

A ver si alguno adivina el nombre de esta planta. Es más común de lo que parece. Y, para mi gusto, preciosas.
26. 07. 2011

Aunque ya llevo unos cuántos años viviendo en el pueblo (casi, casi son ocho) todavía me maravillo con la fauna salvaje que puede una ver cuando menos se lo espera. A veces da pena, como el sábado, que encontramos un águila muerta (parecía atropellada) en mitad de la carretera. Otras, como hoy, da alegría y curiosidad. ¿Será buho, será lechuza, qué sera? No lo sé, pero parecía tan apacible ahí en lo alto, contemplando tranquilamente el horizonte, que transmitía una paz inmensa.