Recuérdame para qué necesito un hombre
28. 11. 2008
¿Alguna vez os ha sucedido que estáis leyendo un libro que os está gustando, una historia divertida, amena, de esas que devoras de tirón y, cuando cierras el libro te quedas mirando la portada y preguntándote por qué demonios el autor/la autora lo ha fastidiado con un final birrioso? Eso es lo que me ha pasado a mi con esta novela de Claudia Carroll, “Recuérdame para qué necesito un hombre“, publicada por Vergara en su colección Boulevard. Porque cuando he cerrado el libro me he dado cuenta de que la autora ha querido dejar un final tan abierto que en tres párrafos escasos ha querido poner término a la novela. Bien, la novela terminar, pues termina, pero un final propiamente dicho no tiene.
La historia de una mujer de 37 años, soltera y deseosa de dejar de estarlo que se apunta a un curso para ayudarla a encontrar marido me estaba haciendo pasar un rato realmente divertido. Las desventuras de esta chica me han hecho sonreír y hasta reír. Los deberes que la profesora del curso para encontrar esposo le pone y que incluye tareas tan poco apetecibles como reencontrarse con sus 10 ex novios más importantes para averiguar qué fue lo que falló en dichas relaciones, da lugar a situaciones realmente divertidas. La verdad es que me lo he pasado muy bien leyendo este libro y sólo el no-final me la ha fastidiado dejándome un poco de mal sabor de boca.
¡Ay, qué penita tengo!!
¡Al fin he podido leer “Amanecer”, el esperadísimo final de la serie de