Limosneras de morcilla

27. 10. 2010


El tema morcillas en España es la leche; en el pueblo de cada uno es en el que se hace la mejor morcilla del mundo. Existen de muchos tipos: de cebolla, de arroz, de puerro, de patata, anisadas, a la canela, picantes, etc… etc… a cuál mejor. El amante de la morcilla podría dar la vuelta al país probando docenas de morcillas diferentes.

Yo suelo utilizar sobre todo la morcilla de cebolla pelín picante y no anisada, pero no le hago ascos a otras. Para estas limosneras de morcilla es la que he usado  pero, por supuesto, se puede preparar con cualquier otra, la de tu zona o tu favorita.

Ingredientes:

16 obleas para empanadillas
250gm morcilla castellana
100gm tiras de pimiento del piquillo asadas (en conserva)
1Cd aceite de oliva virgen extra


Preparación:

Poner al fuego una sartén con los pimientos y la morcilla desmigada, sin su piel. Rehogar todo junto unos 5 minutos, removiendo para que no se cuaje en trozos grandes. Retirar entonces del fuego  y dejar enfriar.

En el centro de cada oblea de empanadilla poner una cucharada del rehogado y cerrar subiendo los bordes y uniéndolos apretando suavemente con los dedos. Si quieres que queden más doradas y brillantes puedes pincelarlas con huevo batido, pero no es necesario.

Disponer las limosneras sobre una placa de horno forrada con papel parafinado e introducir en el horno ya caliente a 200ºc para que se cocine durante 8-10 minutos.

Retirar y servir frío o caliente.



Mar de invierno, de Susanna Kearsley

26. 10. 2010


Hay novelas en las que adivinar por dónde discurrirá o  vislumbrar  qué giros tomará la trama me desquicia y siento que eso me arruina la lectura y otras en las que a pesar de ello disfruto enormemente porque están escritas con encanto y enganchan desde el principio y hasta el final. “Mar de invierno” pertenece a esta segunda categoría, y si Susanna Kearsley hubiese sabido no hacer tan evidentes algunas cuestiones, sería un novelón.

Carrie McClelland es una escritora canadiense especializada en novela histórica. Para escribir sus historias le gusta investigar bien y que tanto la ambientación como los hechos históricos reales se vean reflejados así en sus escritos. Trabajando en una novela sobre el intento de devolver al trono de Escocia al Rey Jacobo a principios del S. XVIII, viaja al país desde Francia, para entrevistarse con su agente y amiga, Jane. Pero por el camino una brevísima parada en el castillo de Slains, sobre un imponente acantilado y cerca del pueblo de Cruden Bay, le cambia las ideas y puede que la vida.

Por un impulso, decide alquilar una casita en Cruden Bay y dar un nuevo enfoque a la novela que tenía entre manos. Pero pronto se dará cuenta de que ese impulso no ha sido casual y de que es capaz de escribir con una precisión y una velocidad que no ha tenido en ninguna de sus anteriores novelas, los hechos de un pasado que parece serle rebelado por sus propia protagonista, Sophie, antepasada lejana de Carrie.

Mientras descubre los secretos del pasado, las rebeliones e intrigas que se sucedieron en el castillo de Slains y en toda Escocia, y el amor secreto de Sophie, también el amor llega a la vida de la autora del modo más natural.

Esta novela de título evocador aúna pasado y presente entrelazándolos hábilmente. Podría decirse que contiene dos novelas en una: la que transcurre en la época actual y protagoniza Carrie, y la que transcurre en el pasado y es escrita por Carrie. En ocasiones la historia del pasado, con su fuerza, hace palidecer a la del presente, pero lo cierto es que ambas, estando unidas, teniendo unas pocas similitudes y muy marcadas diferencias, me han gustado. La actual transcurre con naturalidad y sencillez, la histórica está repleta de intrigas, secretos y traiciones. Y las dos conforman una bonita novela.

A lo largo de 489 páginas, pasado y presente nos llevan de la mano por un pequeño rincón de la costa escocesa. Aviso a navegantes: es de las que enganchan, así que hay que cogerla con tiempo.

Está publicada por Debolsillo y su precio es de 9,95 euros.



Compota de peras y pasas

26. 10. 2010


Es tiempo de peras, y hay que aprovechar para, además de comerlas solas, utilizarlas en la cocina. aunque pueden emplearse para preparar muchos platos salados, a mi me siguen gustando más en los postres. Esta vez no tenía ganas de complicarme mucho la vida, así que lo que tocó fue una sencillísima compota de peras y pasas que serví en copas de licor, para moderar las cantidades.



Ingredientes:

3 peras conferencia
6Cd de uvas pasas moscatel
2 copas de brandy
2 ramitas de canela
3Cd azúcar

Preparación:

Pelar y descorazonar las peras, picándolas en daditos.

Poner en un cazo de acero inoxidable todos los ingredientes. Colocarlo al fuego y cocinar a fuego suave durante unos 20-25 minutos, de modo que quede la pera blanda y las uvas hidratadas, pero sin que se llegue a deshacer la fruta.

Servir caliente o frío en copas de licor.

Notas dieta Weight Watchers (dieta WW o dieta de los puntos):

Con estos ingredientes tenemos 6 copas de 1 punto cada una.



Curiosidades gastronómicas: gusanos de maguey

25. 10. 2010


Los gusanos de maguey son una de las especialidades de la cocina tradicional mexicana que aún siendo conocida fuera de sus fronteras no acostumbra a degustarse salvo en locales de cocina mexicana muy exclusivos.

Estos gusanos son las larvas de mariposas que crecen en las pencas bajas del maguey, propia de las zonas de Hidalgo, Tlaxcala y Nuevo México. Existen dos variedades; los gusanos blancos o también conocidos como meocuil y los gusanos colorados, también llamados chilocuil. Los colorados son los más apreciados por quienes gustan de este producto.

Tantos los gusanos blancos como los colorados acostumbran a prepararse fritos aunque según leo investigando por internet en algunos lugares también suelen cocerse en el interior de una bolsa de la propia penca del maguey.

Estos gusanos son un alimento que se puede degustar entre mayo y octubre, en la época de lluvias, su temporada natural, aunque por lo visto hoy en día se crían gusanos en granja pues es un alimento que suelen pedir los turistas más atrevidos. Estos gusanos criados tienen un sabor más fuerte y un color colorado más intenso pues son alimentados con sangre de vaca.

Pero si vas a viajar a México ten cuidado con el restaurante que eliges para degustarlo pues la picaresca está a la orden del día y hay mucho avispado que vende gusanos comunes y corrientes haciéndolos pasar por gusanos de maguey. ¿Acaso creías que sólo en España tenían que tener cuidado los turistas para no ser timados en los bares con lo que piden?

Recientemente se ha presentado en España (en una de las muchas ferias, salones  y eventos gastronómicos que se dan estos días en diversos puntos del país), por parte de cocinero mejicanos, sal de gusanos de Maguey, preparada con sal de calidad reconocida y gusanos tostados y molidos. Su finalidad es dar un ligero sabor característico a diversos platos.

¿Habéis probado alguna vez estos gusanos? ¿Seríais capaces de describir el sabor para los que no lo hemos probado?



Jamoncitos de pollo a la pimienta

25. 10. 2010


Este es un plato de lo más sencillo, pero está muy rico, el pollo queda muy tierno y jugoso y apenas se mancha nada, ya que está hecho en bolsa de plástico. Parece mentira que con  ingredientes tan básicos y sin hacer nada especial salga un pollo tan rico.

Ingredientes:

8 jamoncitos de pollo
1 cebolla blanca dulce pequeña
4 dientes de ajo grandes
2 hojas de laurel
1ct bayas de pimienta de colores
sal

Preparación:

Sazonar los jamoncitos y meterlos en una bolsa de asar junto con los dientes de ajo enteros, el laurel, las bayas de pimienta  y la cebolla pelada y cortada en gajos no demasiado grandes. Cerrar bien la bolsa, pinchar su parte superior por 10-12 puntos y disponerla en una fuente que pueda ir al horno.

Introducir en el horno ya caliente a 190ºC y cocinar durante aproximadamente 1 y ½ hora. Retirar entonces del horno y abrir con cuidado para no quemarse con el vapor interior.

Servir dos jamoncitos por persona con unos gajos de cebolla, un diente de ajo y unas bayas de pimienta.

Notas dieta Weight Watchers (dieta WW o dieta de los puntos):

3 puntos por ración. ¡Un chollazo!



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