29. 08. 2010
Son muchas las personas que temen mucho más a la “cuesta de septiembre” que a la “cuesta de enero”. Hace dos años ya publiqué (aquí) una entrada con algunos consejos para superarla, hoy quiero aportar algunas ideas más.
* En la cocina, temporalidad y cabeza: Aprovéchate no sólo de los productos de plena temporada, que siempre son los que resultan más económicos y a la vez saludables y sabrosos (manzanas, calabacines… ) si no también de aquellos productos atemporales que son tan saludables y económicos a lo largo de todo el año como es el caso de las truchas de piscifactoría, la legumbre, la pasta, el arroz o los huevos, por nombrar solo algunos.
* En el cole, trueque: Organizar un club del trueque en la asociación de padres de alumnos puede dar como resultado ahorrarse un dinero importante, sobre todo si los libros de texto de un año pueden reutilizarse. Pero también habrá otro tipo de objetos que puede ser interesante cambiar como esos diccionarios o atlas que a los alumnos de más edad se les van quedando cortos y que vendrán mejor a los más pequeños, equitación deportiva del colegio que se les ha quedado pequeña, etc..
Una parte del gasto habitual de la vuelta al cole consiste en comprar carpetas, mochilas o estuches nuevos, no porque los anteriores estuvieran en mal estado si no por el afán de consumir y/o de llevar algo nuevo a clase. Si sólo se trata de tener algo diferente, ¿no sería una buena opción trocarlo con los compañeros?
* Unirse para comprar a lo grande: Comprar a lo grande es buena idea si se compra entre varios. Seguramente una sola familia que compre, por ejemplo, tres paquetes de bolígrafos al precio de dos terminará perdiendo dinero; los niños cambiarán el suyo por uno nuevo sin necesidad, se perderán o se les secará la tinta si se dejan para dentro de mucho tiempo y al final uno habrá desembolsado más dinero para nada. Pero si se unen tres familias para comprarlo y se divide el precio entre los tres paquetes, si que se ahorrará en esa compra. Siguiendo esta premisa únete con familia, amigos, vecinos o a través de la asociación de padres y madres de alumnos y compra directamente de fábrica o de un almacén mayorista aquellos productos que te interesen: folios, cuadernos, bolígrafos… Con todo no dejes de comparar precios ya que existe la picaresca y hay almacenes que te ofrecerán un precio igual o superior al de la tienda con ofertas que resultan no serlo.
* ¿De verdad me interesa la calidad en este producto concreto? Cuando compramos un producto generalmente miramos (o así debería hacerse) la relación calidad-precio. Pero algunas veces hay que preguntarse, ¿realmente me importa la calidad que tenga este producto? Por ejemplo, si hablamos de niños de muy corta edad, ¿te interesa pagar más por 100 folios de 90gm que por 100 folios de 80gm? Piensa así con cada producto que vayas a comprar, en algunos el ahorro está en comprar el que tendrá más vida útil o mayor calidad pero en otros estará en comprar el que tenga el precio más bajo.
Y tú, ¿qué ideas quieres compartir para que la cuesta de septiembre sea más fácil de llevar para todos?