Salpicón de mejillones de mamá

27. 05. 2010


Los mejillones en casa nos encantan preparados de mil y una formas diferentes. A menudo los preparo para la hora del aperitivo cuando tenemos invitados porque es de esas cosas que suelen gustar y que apetecen mucho con unas cervecitas, el vermouth  o unos culines de sidra. Esta vez los preparé en forma de salpicón.

Ingredientes:

una bolsa (1Kg) de mejillones al vapor pasteurizados
3 huevos duros
4Cd cebollitas perla en vinagre
1 pimiento verde tipo  italiano
5 aceitunas verdes deshuesdas
3Cd pepinillos en vinagre
3Cd aceite de oliva virgen extra frutado
un pellizco de sal

Preparación:

Picar muy finitos el huevo duro y la carne del pimiento italiano. Picar en rueditas finas los pepinillos y las aceitunas y mezclar todo en un cuenco con las cebollitas, la sal y el aceite de oliva virgen extra.

Separar la carne de los mejillones de sus valvas y añadirlas al preparado anterior. Mezclar muy bien y repartir en cuenquitos de aperitivo.



Desilusiones literarias

26. 05. 2010


Seguro que no soy la única que ha sufrido múltiples desilusiones literarias. Y no me refiero a nada grave si no a algo tan sencillo como cotidiano que estoy convencida os ha ocurrido más de una vez: coges una novela que esperas con ansia, de la que has leído (o escuchado) repetidas buenas críticas y halagos varios, cuya sinopsis se presenta de lo más interesante y con la que esperas disfrutar enormemente y al terminarla… te quedas con cara de tonta y ya no sabes si es que la novela estaba sobrevalorada  o si es que tú tienes gustos exclusivos (vamos, lo que toda la vida se han llamado raros).

A mi me ha pasado ya varias veces y a menudo con best-sellers que o bien  me dejan fría (bueno, dentro de lo malo…) o bien me dejan cabreada (mucho, muchísimo peor). Por ejemplo, “El código Da Vinci” me parece una de las peores novelas que he tenido el dis-gusto de leer.

La última con la que me ha pasado ha sido con “La elegancia del erizo”, de Muriel Barberry. Una novela supuestamente tan interesante, supuestamente sobre dos mujeres (una mujer y una preadolescente) de una enormísima inteligencia (en la vida y en los sentimientos no demuestran mucha, la verdad)… Pues mira, ni ganas me han quedado de escribir una entrada exclusiva sobre ella. Y la verdad es que tampoco puedo decir que no me ha gustado pero está lejos (¿Lejos digo? ¡Lejísimos!) de ser tan sumamente especial como había escuchado en tantos y tantos sitios. Es una novela bonita pero sin más, bastante pretenciosa, claramente sobrevalorada. Al menos, en mi opinión.

Ya me estoy desencantando de las novelas muy alabadas. ¿Será que una tiene tantas expectativas puestas en ellas que aún siendo buenas no llegan a serlo tanto como esperaba? ¿O será que cuando aparecen un par de buenas críticas en lugares muy puntuales (de la pluma de personas muy reconocidas) ya hay gente que tiene miedo de ir contracorriente y lo loan aún sin merecerlo de tal manera que al final todos esperamos leerla con ansia y finalmente nos quedamos sorprendidos de cómo nadie ha sido capaz de decir una palabra en contra? A lo mejor soy paranoica y no es más que “para gustos se han hecho los colores”, ¡qué sé yo!

Y a vosotras, ¿qué novela de la que esperabais mucho os defraudó? Y por el contrario, ¿qué novela de la que no esperabais nada os conquistó por completo?



Huevos en salsa vizcaína

24. 05. 2010


Aunque éste es un plato de aprovechamiento y realmente es muy económico, baratísimo más que barato, lo cierto es que por sabor bien podría tratarse de un plato de puro lujo. Para acompañarlo nada mejor que un buen pan de miga densa, para mojar en la salsita y olvidarnos de calorías, puntos y dietas por un día. El caso es que el otro día cuando preparé el Bacalao a la vizcaína que ya os enseñé (aquí) después de terminarlo había sobrado una buena cantidad de la salsa en la que lo hice. Estaba tan rica que me parecía un delito tirarla (¡ni loca, vamos!) pero tampoco era suficiente para congelarla y preparar más bacalao otro día. la solución, tan sencilla como cuajar unos huevos en ella.

Ingredientes:

1 taza de salsa vizcaína
4 huevos

Preparación:

Poner al fuego una sartén amplia o una cazuela baja con la salsa y cuando coja calor añadir los huevos separándolos entre si.

Sin necesidad de aderezar con sal, dejarlos cocinar hasta que las claras cuajen y las yemas aún se puedan mojar.

Servir al momento.



Bacalao a la vizcaína

21. 05. 2010


El bacalao a la vizcaína es uno de mis platos preferidos. Como casi todos los platos tradicionales han ido evolucionando y en cada familia se preparan de un modo diferente, con alguna pequeña cosita que los distingue o los hace especiales. Si nos ponemos puristas la salsa vizcaína es una sala hecha a base de carne de pimiento choricero y cebolla en la que se cocina el bacalao y nunca, nunca, jamás, debe llevar tomate (no sabéis lo que me fastidia pedir un bacalao a la vizcaina en un restaurante y que te pongan bacalao en salsa de tomate, me dan unas ganas de devolverlo a la cocina de la leche, tanto que una aprende y ya pregunta antes de pedirlo porque fuera del País Vasco se confunde mucho el a la vizcaína con el a la bilbaina y no tienen nada que ver). Pero el bacalao a la vizcaína es como la paella (y tantas otras cosas) que cada maestrillo tiene su librillo, y en algunos casos el añaden pan frito para engordar la salsa, en otros mezclan cebollas blancas y rojas para potenciar su sabor, hay quien lo sirve decorado con huevo duro o quien el añade una guindilla para darle otra gracia, entre otras muchas variaciones. Yo hoy os traigo una de ellas, ni mejor ni peor, la que se terció el fin de semana.

Como por aquí se me hace difícil encontrar pimientos choriceros (alguna vez me he traído de Bilbao pero ahora no tenía) le he puesto de la carne de choricero que venden envasada en tarritos de cristal, hay una par de marcas (al menos yo no he visto más en el mercado) muy buenas que no desmerecen en nada a la versión tradicional, mucho más trabajosa, además. Este es uno de esos platos que queda mejor preparado de víspera, pero si tenéis prisa también está muy bueno hecho al momento.

Ingredientes:

4 tajadas de buen bacalao (unos 175gm cada una) desaladado
2 cebollas blancas
1 cebolla roja
5Cd carne de pimiento choricero
1 pimiento verde largo de freír
1 copa de vino blanco
aceite de oliva virgen extra
sal

Preparación:

Pelar y picar la cebolla y limpiar y picar el pimiento verde. Pocharlo en una sartén con un chorretón de aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. Cuando esté blandito, añadir la carne de los choriceros y el vino blanco así como un vaso de agua templada. Cocinar durante unos 10-15 minutos.

Triturar la mezcla (con la batidora es más fa´cil pero pierde algo de color como véis en la foto queda menos rojizo que si se tritura con un pasapurés) y verterla en una paella amplia: poner el bacalao (la piel hacia arriba) y cocinar a fuego suave 5 minutos. Dar la vuelta a las tajadas y cocinar 5-10 minutos más (según el grosor de las tajadas), moviendo la cazuela para que al soltar la gelatina del bacalao de cuerpo a la salsa.



Arroz de la tierra

20. 05. 2010


Si todavía no os habéis cansado de los platos de arroz con ajetes que os he mostrado estos días (aquí y aquí), hoy os traigo otro. Es un plato bastante barato y muy rico, los ingredientes ya veis que de plena temporada, hay que aprovechar. Yo lo serví como plato único (los ingredientes, para cuatro personas).

Ingredientes:

un manojo de ajetes tiernos
un manojo de espárragos verdes
300gm jijas de calidad (muy magras)
250gm de arroz
2Cd aceite de oliva virgen extra
sal

Preparación:

Limpiar y trocear los ajetes y los espárragos desechando las partes no comestibles.

En una paella saltear los ajetes y los espárragos con el aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. Añadir después las jijas y rehogar un par de minutos más. Incorporar el arroz, rehogar un minuto y bañar con el doble de volumen del arroz en agua.

Cocinar suavemente 18 minutos o hasta que el arroz esté en su punto. Retirar del fuego  y servir.



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