17. 05. 2012
Cuando no se sabe cómo vender algo, recurso fácil, se menciona el sexo que parece ser que es infalible como método de marketing para todo. En los últimos tiempos nos están bombardeando con un término que detesto profundamente (y, por comentarios leídos, no soy la única, afortunadamente, que piensa así ni mucho menos): “porno para mamás”. Pues si, a algún (¿alguna?) lumbreras se le ha ocurrido semejante término para etiquetar un género literario (“nuevo”, dicen, aunque de novedoso yo, personalmente, no le veo nada) dirigido al público femenino de entre 35 y 45 años (ummm, ¿tendrá algo que ver que se supone que es una edad en la que se presupone un cierto poder adquisitivo y gasto fácil, según los gurús del marketing?) con escenas “subiditas de tono”.
Puedo admitir que haya quien piense que esto es algo nuevo y que no existía hasta ahora (bien por ingenuidad, bien por ignorancia, bien por desinterés), ¿pero que lo califiquen de “porno para mamás”? ¿Puede hacer un término más tonto, ofensivo, despectivo, machista, denigrante y horrendo? Mira que es difícil… Existen ya términos como la literatura erótica o incluso la literatura pornográfica (según si hay más insinuación o se es más explícito en lo que se narra/muestra), se puede añadir el calificativo “en femenino” o el “para mujeres” si de algún modo se considera excluyente (para el género masculino), ¿pero de dónde sale el “para mamás, por diossss??!!!
El primer fallo (y gordo) que veo (pero no el único) es el equiparar mujer a madre. No todas las mujeres son madres, bien sea por circunstancias propias o ajenas o por propia voluntad. Da la impresión esta etiqueta de que una mujer no puede ser considerada como tal sin mencionar la maternidad y también da la impresión de que la sexualidad no tuviera otro fin que la reproducción aún dentro de la “pornografía” a la que alude (que no nos engañemos, no es para tanto). Parece así un término retrógrado disfrazado de atrevimiento, como si hubiéramos salido de las cavernas más recónditas o para que el puritanismo más tradicional se sienta transgresor por el hecho de comprar/leer uno de estos libros. Tiene un tufo a carca que tira de espaldas.
Admitamos que el sexo, por el sólo hecho de ser nombrado, ya vende, y decir porno ¡guaooo, ni te cuento! Pero para que las pobres mujeres, (¡ay, lo que hay que escuchar!) no nos escandalicemos (¡en fin!) se añade el “para mámás” con la aparente intención de dotarle de respetabilidad, para aligerar la carga de la primera palabra (porno), para darle un baño de ternura al término en un ejercicio descaradamente asequeroso (y asquerosamente descarado) de hipocresía y falsedad. Al pan, pan y al vino, vino. Y lo demás no son tonos de gris, son disfraces del lenguaje.
Las mujeres-madres (¿hace falta infantilizarlo en el mamá en el lugar de madre?) pueden leer novela erótica o pornografía en general o con cierta inclinación hacia el género femenino sin que el hecho de su maternidad excluya ciertas obras ni incluya otras cuya lectura sea negada para las mujeres que no son madres. ¿Acaso hay novelas eróticas sólo para rubias, morenas o pelirrojas? ¿Existe una novela erótica que solo puedan comprender y disfrutar miembros de una profesión y excluya a los que no la ejercen? ¿Qué sentido tiene, entonces, el que se aluda a la circunstancia vital de la maternidad?
Por lo que he leído-comentado ya en varios sitios no he visto a nadie (hombre ni mujer) a quien le guste este término fuera del mundo editorial, entre los lectores. Y no es de extrañar. Leí en Facebook un magnífico comentario de un lector que con buen tino aludía (sorprendido y horrorizado) a que el término le parecía una alusión a la maternidad como fin del sexo como disfrute, algo así como si después de la maternidad una ya sólo pudiera disfrutar del sexo leyendo sobre él, como una fantasía a la que no pudiera ya tener acceso, pues de otro modo no entendía el “para mamás” del término, como si se diese por hecho que las fantasías literarias sexuales fuesen el único escape y recuerdo de lo que dejaron atrás al ser madres y, por supuesto, si esa es la intención de quien haya sido el genio (¿la genio?) que inventó el susodicho término, es denigrante cuando menos. ¿Tan mal andamos, o qué?
Hace unos pocos años desapareció el más famoso Premio Literario que se otorgaba en España a la literatura erótica, La Sonrisa Vertical, y entre los motivos que se dieron para ello el más importante era que en la literatura actual (tanto romántica, como sentimental, como de cualquier otro género destinado a un público adulto) el erotismo e incluso la pornografía era algo que ya se incluía en una gran parte de las novelas, aunque fuera brevemente, y que ya nadie se echaba las manos a la cabeza por ello, motivo por el cual la literatura erótica como tal ya estaba demasiado cerca de cualquier otro género literario para destacarlo y darle dicha calificación, salvo unas pocas excepciones, no tantas como para seguir adelante con un premio tan importante y de tanta dotación económica. Pero parece ser que ahora, en algunos sectores del mundo del libro, se quiere recurrir de nuevo al sexo para vender pero quieren “colárselo” a quien posiblemente no se atrevería a pasear un libro erótico a secas por el metro bajo la etiqueta mucho más light y moderna (ejem, ejem) de “porno para mamás”.
Si habéis llegado hasta aquí, sois los mejores. Os pregunto, ¿creéis que aporta algo nuevo al panorama literario el llamado “Porno para mamás”? ¿Acaso no existen otros géneros literarios donde se ahonda ampliamente en las escenas sexuales explícitas? ¿Qué tiene de especial que la excluya de la novela pornografía o de la erótica? ¿Creéis que esta etiqueta sirve para algo más que como mera campaña de marketing?
17. 05. 2012
Después de “Codicia” llega “Deseo”, la segunda novela de la serie Ángeles Caídos, de JR Ward. Una novela que sigue la estela de la anterior y en la que volvemos a reencontrarnos con Jim Heron, dispuesto a salvar un alma que anote un nuevo tanto a favor de la lucha entre el Bien y el Mal en la Guerra definitiva a siete asaltos.

Después de la victoria para el equipo del Bien, el segundo asalto en la batalla última y definitiva a siete asaltos entre el Bien y el Mal no se hace esperar. Antes de que los contendientes se den cuenta, vuelven a entablar batalla.
Isaac Rothe es un soldado de operaciones encubiertas que decidió poner fin a su “profesión” pese a saber que eso era poner su cuello en la picota: nadie puede salir de allí y hacerlo con vida. Perseguido por su antiguo jefe, trata de sobrevivir sin pensar en un futuro que no sabe cuánto durará y se mantiene peleando en sangrientos combates ilegales de boxeo a vida o muerte.
Atrapado por la policía en una redada en un combate, acaba entre rejas. Su destino está en manos de Grier Childe, su atractiva abogada de oficio, una mujer diferente a cuantas ha conocido y por la que comienza a sentir una intensa atracción.
La novela es entretenida pero no me ha terminado de convencer. De nuevo la parte de sexo desagradable, cruel y enfermizo que protagoniza (o sufre) Jim Heron me asquea lo bastante como para no dejarme disfrutar mucho de la novela, precisamente. Menos mal que a cambio el tema romántico-erótico-pasional entre Isaac y Grier tiene un balance positivo, pero así y todo no es suficiente.
Además la parte de acción e intriga no termina de gustarme, demasiado enredo de la mitad del libro en adelante en un exceso de fantasía en la teórica parte terrenal y nada fantasiosa de la historia para acomodar las cosas al interés de la autora que pierde credibilidad y frescura de golpe.
Creo que no seguiré leyendo la serie, después de leer las primeras casi 350 páginas del tirón, las cerca de doscientas restantes me costaron un horror por el aburrimiento y el sopor que me provocaban. Definitivamente he llegado a la conclusión de que JR Ward y yo no estamos en la misma línea y que soy incapaz de disfrutar de sus historias. Sé que tiene millones de fans pero yo no soy una de ellas.
Publicada en España por Suma de Letras, consta de 554 páginas y su precio es de 20,50 euros en formato libro y 10,99 en formato e-book.
12. 05. 2012
Aunque el título pueda despistar, “La probabilidad estadística del amor a primera vista”, de Jennifer E. Smith no es ni un ensayo ni un libro de autoayuda, si no una deliciosa y encantadora novela juvenil de las que se leen del tirón y te dejan buenísimas sensaciones.

Por tan sólo cuatro minutos, Hadley pierde un avión que no quería coger y sabe que todos pensarán que lo ha hecho a posta, aunque no ha sido así. Consigue un billete para el siguiente vuelo a Londres pero eso hará que tenga que llegue con el tiempo justo a la boda de su padre, ese padre al que hace un año que no ve, con Charlotte, esa mujer a la que no conoce y por la que dejó en EEUU a su familia. Hadley no quiere ir a la boda pero debe hacerlo y ahora tiene que esperar el siguiente vuelo en el JFK, con más nervios de los que está dispuesta a admitir.
Hadley tiene 17 años y un billete en el asiento 18A para Londres. Oliver también tiene billete para el mismo vuelo y su asiento es el 18C. Ambos jóvenes se conocen en la sala de espera del aeropuerto y los dos temen lo que les deparará su viaje a la capital británica. Conocerse puede ser algo que les ayude a enfrentarse a lo que les espera.
Es una novela que transcurre en 24 horas, de narración sencilla, que se lee del tirón. Es una historia sobre la familia, el amor, las segundas oportunidades, el destino y también sobre la propia voluntad para influir en él. Una lectura para disfrutarla a cualquier edad.
Publicada en España por Suma de letras, consta de 269 páginas, su precio es de 17 euros en formato libro y de 7,99 euros en formato ebook.
08. 05. 2012
Me ha encantado descubrir “El club de los corazones solitarios”, una preciosa novela juvenil, actual y al mismo tiempo alejada de modas (¡Gracias!), que gustará a lectores (muy especialmente a lectoras) de todas las edades. Elizabeth Eulberg, su autora, ya está en mi lista de escritores cuya obra seguir de cerca.

El Señor y la señora Bloom se conocieron el día que John Lennon fue asesinado. Superfans de los Beatles, dicho grupo está muy presente en sus vidas, les gusta disfrutar de las vacaciones en Liverpool, llaman al sótano de su casa The Cavern y sus tres hijas llevan los nombres de tres canciones del grupo: Lucy (Lucy in the sky with Diamonds), Rita (Lovely Rita) y Penny Lane.
Penny Lane Bloom está a punto de comenzar 2º de bachillerato cuando su corazón se rompe. El chico del que ha estado enamorada desde niña y con el que soñaba vivir feliz para siempre ha sido el responsable. Penny se pone a pensar en cómo se comportan los chicos con ella y con las chicas que conoce y decide renunciar a ellos si no para siempre, al menos mientras permanezca en el instituto. Así, crea un club del que ella es el único miembro, El Club de los Corazones Solitarios.
Pero dado que muchos de los chicos del instituto McKinley (Parkview, Illinois) son, según sus compañeras, mentirosos, estafadores y la escoria de la Tierra, pronto el club crecerá, algo que no gustará a todo el mundo.
La novela me ha gustado mucho, entre otras cosas porque es actual y al mismo tiempo, en muchos aspectos, totalmente atemporal. Podría ocurrir hoy mismo o haberlo hecho hace veinte años o suceder, quizá, dentro de veinte. Es una historia bien contada, que te atrapa desde el principio, donde empatizar con los protagonistas es sencillísimo pese a pertenecer a una generación muy diferente. Es una novela ambientada en la adolescencia ynarrada en primera persona por una protagonista adolescente, pero no es una novela juvenil en el sentido excluyente y, sobre todo, me encanta que tenga personalidad propia y esté alejada de modas, pues éstas al final terminan dejándonos la sensación de “más de lo mismo” (al menos yo estoy bastante saturada de leer tantas novelas muy similares entre si), cosa que, afortunadamente, no ocurre con ésta.
Es una novela que te atrapa de principio a fin, que se lee con facilidad y con gusto, que destila encanto. Una historia sencilla y a la vez una bonita historia de amistad y de lo importante que es quererse a una misma, respetarse y tener una personalidad propia, que alaba el poder de las buenas amigas, las de verdad, ese apoyo incondicional y desinteresado que nos ayuda a crecer como personas y a ganar en confianza y empatía. Una historia nada moralista pero que resalta la importancia de vivir con valores y que gustará tanto a madres como a hijas. Una novela para disfrutarla y para pensar en ella.
Publicada en España por Punto de lectura, consta de 336 páginas y su precio es de 8,99 euros.
05. 05. 2012
Después de leer “Vampiros para la eternidad”, la octava entrega de la serie Argeneau (en la portada aparece marcada como séptima porque la precuela no aparece numerada), de Lynsay Sands, ya puedo decir que claramente es la novela que menos me gusta de todas ellas.

Marguerite Argeneau ha desaparecido en Europa. O, al menos, eso piensa su familia, preocupadísima porque lleva días sin telefonear ni dar señales de vida. En un momento en que la vida de buena parte de los miembros de dicha familia es un caos, Thomas, el sobrino de la desaparecida (quien lo crió como a uno más de sus hijos) es el encargado de viajar a Londres a buscarla. Dado que Thomas lleva muchas décadas sin visitar la capital británica, su primo Bastien le pone en contacto con Inez Urso, una atractiva portuguesa directiva de las empresas Argeneau en Inglaterra, una humana a la que aún no se le han abierto los secretos del mundo vampiro.
Thomas e Inez comienzan con mal pié pero la vida da muchas vueltas y más si por medio hay un atractivo vampiro y una inteligente mujer.
La verdad es que no he terminado de pillarle el punto a la historia; la “aventura” de buscar a Marguerite no me ha parecido nada interesante, sus relación de pareja me ha parecido de las más sosas (por no decir la más sosa) de toda la serie, no he logrado encontrar ese punto de humor (o, las gracias no me han logrado hacer idem) que caracterizan a todas las novelas de la serie… Y todo ello junto pues ha sido desilusionante, la verdad. De todos modos espero que la serie siga por sus fueros y continúe haciéndome disfrutar de divertidos ratos de lectura.
La novela está publicada en España por Manderley, consta de 392 páginas y su precio es de 14,95 euros en formato libro y de 9,99 en ebook.
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